La primera subasta de puestos feriales para el Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026 ha concluido con una cifra sin precedentes. El lote más codiciado, un mesón de 12×4 metros ubicado junto a la charca de la Plaza de España, ha sido adjudicado por la cantidad récord de 65.067 euros. Este importe, muy superior al precio inicial de 17.584 euros, establece un nuevo hito en la historia de estas pujas.
La empresa Mesón Brasil, cuyo responsable viaja desde Jaén para participar en el Carnaval chicharrero, se ha hecho con este espacio emblemático tras una década de ausencia. La operación tuvo lugar durante la sesión celebrada en el salón de actos de Cajasiete, organizada por la Entidad Pública Empresarial Fiestas de Santa Cruz.
Balance de la Subasta
De los 52 puestos ofertados en esta primera convocatoria, se adjudicaron 32, generando una recaudación provisional que ronda los 172.000 euros. Esta cifra ya supera el umbral inicial previsto, establecido en 148.307 euros, correspondiente a la suma de los precios de salida. No obstante, el resultado final está pendiente de que los feriantes adjudicatarios formalicen los pagos. Una segunda subasta, en fecha por determinar, pondrá a la venta los 20 lotes restantes.
A los ingresos por subasta se sumarán los correspondientes a puestos reservados para patrocinadores, que aportarán unos 181.000 euros adicionales de forma directa. En conjunto, la previsión de recaudación total, aún sujeta a cambios, se aproxima a los 329.000 euros.
Competencia y Tensión en la Puja
La jornada estuvo marcada por una intensa competencia, especialmente en los lugares de mayor tránsito. Un autobar en la calle Bethencourt Afonso, cerca de la Plaza del Príncipe, pasó de 4.196 a 7.184 euros. En la propia Plaza de España, otro autobar de 6×2 metros se remató en 13.138 euros, cuadruplicando casi su precio de salida. Incluso las tradicionales máquinas de papas alcanzaron pujas cercanas a los 2.000 euros, generando cierto malestar entre algunos participantes.
Durante el proceso, varios feriantes con larga trayectoria manifestaron su descontento ante el desplazamiento de puestos de venta de productos típicos, como papas o turrones, a zonas que consideran de menor afluencia pública.
La Voz de la Experiencia
Entre los asistentes se encontraba Miguel ‘El Chaleco’, de 83 años, un feriante con siete décadas de experiencia. Recordaba cómo, a los 13 años, acompañaba a su padre a vender frutos secos y turrones cuando el Carnaval se celebraba en la Plaza del Príncipe. Con nostalgia, comentaba haber llegado a montar simultáneamente cuatro mesones en distintas plazas de la ciudad. Este año, un sobrino de la familia no logró adjudicarse un puesto en esta primera ronda, mientras Miguel planea dividir su actividad entre el Carnaval tinerfeño y otras festividades en la península.
La organización del Carnaval afronta ahora la segunda fase de adjudicaciones, con la expectativa de cerrar un balance económico que refleja el vigor y el alto valor comercial que mantiene la fiesta chicharrera.