La agrupación se reunió en un emotivo y sentido funeral donde sus compañeros interpretaron el pasacalles de la murga como última despedida al componente de la murga.
La murga Los Ferrusquentos despidió este sábado a uno de los pilares de su historia. En un funeral cargado de sentimiento y simbolismo, sus compañeros dieron el último adiós a Ángel, conocido cariñosamente como ‘Pincho’, cuya pérdida inesperada conmocionó a toda la agrupación y al entorno carnavalero la semana pasada. La despedida se celebró siguiendo la tradición, pero con un homenaje muy propio: el sonido de su propio pasacalles, interpretado por sus compañeros de murga.
El velatorio celebrado en el obitorio de Las Cruces a partir de las 16:00 horas, donde familiares, amigos y compañeros de la murga acudieron para presentar sus respetos. Al día siguiente, sábado, a las 16:00 horas, tuvo lugar la misa de cuerpo presente en la parroquia de San Pedro, que precedió a la sepultura en el cementerio de Las Cruces.
El pasacalles como última serenata
Fue en este momento de la sepultura donde la despedida adoptó un carácter profundamente personal y murguero. Los compañeros de Ángel, superando la emoción del momento, se reunieron para interpretar el pasacalles de la murga Los Ferrusquentos, convirtiendo la melodía que tantas veces habían tocado juntos en la banda sonora de su último viaje.
Este gesto, más allá de su carga emotiva, representa el máximo tributo que una agrupación de este tipo puede ofrecer a uno de los suyos. No fue un réquiem al uso, sino la música identitaria del grupo sonando como colofón a una vida dedicada, en parte, a crearla y defenderla. Fue la confirmación de la promesa que hicieron en su comunicado de despedida: “Pincho, seguirás cantando con nosotros”.