La convivencia entre la fiesta y el descanso volvió a ser objeto de debate en el pleno municipal de Las Palmas de Gran Canaria. Vecinos de la calle Eduardo Benot y sus alrededores, en la zona del Refugio, solicitaron formalmente al Ayuntamiento amparo y protección ante los “perjuicios” que, aseguran, les genera la instalación de la feria de atracciones a escasos metros de sus viviendas.
Elena Hernández, portavoz de los afectados, intervino en la sesión plenaria para dirigirse directamente a la alcaldesa, Carolina Darias. En su exposición, deslindó claramente el conflicto: “Nunca hemos estado en contra del Carnaval, ni en contra de la Navidad. Le rogamos no utilicen ustedes este argumento contra los ciudadanos que simplemente defendemos derechos fundamentales de todos”. Hernández pidió que no se confunda la defensa del derecho al descanso y a la intimidad del hogar con un rechazo a las celebraciones populares.
El núcleo de la queja reside en la proximidad de las atracciones, que se sitúan a menos de nueve metros de las fachadas, y en la duración de su actividad. La representante vecinal detalló que el año pasado soportaron la contaminación acústica durante “69 días y 69 noches” entre los períodos navideño y carnestolendas. “Y ahora, después de lo constatado con informes periciales y atestados policiales, ¿pretenden ponernos de nuevo la feria otros 16 días y 16 noches más?”, cuestionó.
Hernández hizo un llamamiento al respeto de los derechos fundamentales y al “cumplimiento estricto de nuestra Constitución”, que los garantiza. En su discurso, rebatió también el concepto de “ciudad viva” promovido por la alcaldía: “No puede ser una ciudad en la que el ruido, la contaminación acústica y la contaminación lumínica se impongan dentro de las viviendas”. “El ruido no es vida, no es cultura”, afirmó, para concluir con un deseo colectivo: “Queremos una ciudad que no enferme”.
Tras la intervención, la alcaldesa Carolina Darias respondió a los vecinos, asegurándoles que la corporación municipal estará “vigilante” en el control de los horarios de la feria. El objetivo, dijo, es evitar “en lo máximo posible” la afección a los residentes de la zona del Refugio, reconociendo así la existencia del problema y la necesidad de encontrar un equilibrio entre el ocio y la calidad de vida de los ciudadanos.