Juan Fraguas Amor, conocido en redes como Abogado Juan, acumula miles de visualizaciones con sus vídeos en los que acerca el Derecho a los más jóvenes y, ahora, a los carnavaleros que sufrieron caídas durante las fiestas.

Las redes sociales se han convertido en el escaparate perfecto para quienes buscan hacerse un hueco en el mercado laboral. Y en el terreno de la abogacía, hay un nombre que está resonando con fuerza en Santa Cruz de Tenerife: Juan Fraguas Amor, un letrado de apenas 26 años que ha encontrado en Instagram, TikTok y Facebook la fórmula para conectar con un público que, hasta ahora, parecía alejado del mundo jurídico.

Bajo el alias Abogado Juan, este joven profesional ofrece consejos legales con un tono desenfadado, cercano y, según confiesan sus seguidores, muy inspirado en la conocida serie Better Call Saul. Entre bromas, música y un estilo claramente juvenil, Fraguas está logrando algo que muchos abogados con décadas de experiencia no consiguen: que sus vídeos se viralicen y acumulen decenas e incluso cientos de miles de reproducciones.

Un regreso a las raíces canarias

Natural de Lanzarote, aunque ha vivido la mayor parte de su vida fuera de las Islas, Fraguas decidió hace aproximadamente un año que era el momento de volver a Canarias para desarrollar su carrera profesional. Tras finalizar el máster de acceso a la abogacía, puso rumbo a Tenerife, concretamente a Santa Cruz, donde contó con un importante padrino: el exdecano del Ilustre Colegio de Abogados de Santa Cruz de Tenerife, José Manuel Niederleytner García-Lliberós.

Gracias a su ayuda, el joven letrado consiguió los primeros contactos y logró establecerse como autónomo en un despacho de la capital dirigido por las abogadas Carmen Luz Hernández Borges y María José Benítez Santos. El empujón inicial fue importante, pero el verdadero despegue de Abogado Juan ha llegado a través de la red.

El charco de la plaza de España, un filón de consultas

Su último vídeo viral aborda un asunto que ha tocado de cerca a muchos carnavaleros. Las caídas registradas en el charco de la plaza de España, que obligaron al Consistorio a vallar la zona tras certificarse una avalancha de resbalones, han generado decenas de consultas sobre la posibilidad de reclamar una indemnización.

El propio Fraguas confiesa entre risas que “casi me caigo yo también” cuando pasaba por la zona, y aprovecha su experiencia para explicar las claves legales que determinan si un afectado tiene derecho a ser compensado por la Administración.

¿Cuándo procede la indemnización?

El joven abogado recurre a la Ley del Régimen Jurídico del Sector Público para recordar que, cuando un ciudadano sufre un perjuicio por el funcionamiento anormal de la administración, tiene derecho a ser indemnizado. Pero matiza que deben cumplirse varios requisitos.

El primero, que exista un “daño efectivo y evaluable”, algo que se acredita fundamentalmente con un parte de lesiones. No basta con haberse caído; hay que demostrar las consecuencias. El segundo requisito es que “el perjudicado no tenga el deber jurídico de soportar el daño”. Aquí Fraguas pone un ejemplo clarificador: si alguien se cae en una acera en buen estado por ir mirando el móvil, la Administración no es responsable. Pero si el daño se produce por un defecto anormal de la vía pública, como podría ser el charco de la plaza de España, la cosa cambia.

En su opinión, la plaza no estaba debidamente señalizada ni vallada cuando se produjeron las caídas, lo que apunta a una responsabilidad directa del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. El tercer requisito es acreditar la relación directa entre el estado del lugar y las lesiones sufridas.

Plazos, cuantías y procedimiento

Quienes estén pensando en reclamar deben saber que disponen de un año desde el suceso, o desde la estabilización de las lesiones si son graves, para presentar una reclamación patrimonial ante la Administración. A partir de ahí, hay dos escenarios posibles: que esta responda en un plazo de seis meses, estimando total o parcialmente la reclamación, o que no lo haga, en cuyo caso se entiende silencio negativo, una ficción legal que permite acudir a los tribunales.

Sobre las cantidades, Fraguas explica que se utilizan los baremos del Estatuto de Tráfico, aunque no se trate de un accidente de circulación. Se evalúan días hospitalizado, baja laboral, posibles limitaciones permanentes, daño moral, gastos acreditados y pérdida de ingresos. Dependiendo de las secuelas, la indemnización podría oscilar entre unos cientos y varios miles de euros.

Eso sí, el letrado advierte que no será un proceso rápido. “Normalmente se puede ir a entre un año y medio y dos años”, calcula.

Un fenómeno en ciernes

Lo cierto es que Abogado Juan ha sabido encontrar su nicho de mercado. Como él mismo reconoce, no paga por promocionar sus vídeos; “se viralizan solos”. Su secreto: combinar un formato juvenil y atractivo con contenidos que abordan los problemas reales que preocupan a sus potenciales clientes.

En un mundo donde la imagen lo es todo, este joven abogado ha demostrado que se puede vestir de traje y, al mismo tiempo, conectar con las nuevas generaciones sin necesidad de recurrir a jergas ni postureos. Su éxito en redes es solo el principio. Queda por ver si también se traduce en un aluvión de clientes dispuestos a reclamar lo que, según la ley, les corresponde.

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