El Ayuntamiento capitalino anuncia un cambio de modelo tras los fallos técnicos que obligaron a paralizar la venta online, priorizando la venta separada por concursos a partir de la próxima edición.

La venta online de entradas para los concursos del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, iniciada esta semana, se topó de frente con la enorme demanda popular. La plataforma digital colapsó, generando frustración entre miles de personas y obligando al Consistorio a tomar una decisión drástica: suspender el proceso para reconfigurarlo.

Frente al caos tecnológico, la solución adoptada fue escuchar. “Hemos hecho caso a la gente”, señaló el concejal de Fiestas, Javier Caraballero, durante su intervención en el programa ‘Hoy por Hoy Tajaraste’. Tras paralizar la venta el martes, se retomó al día siguiente, miércoles 22, con un enfoque distinto: separando y gestionando el acceso por cada concurso individualmente. Esta medida permitió que, finalmente, el proceso se desarrollara sin nuevos incidentes.

Un sistema que debe evolucionar

Caraballero fue claro al diagnosticar el problema: “El sistema hay que mejorarlo”. La lección, asegura, ya está aprendida. “El próximo año ya hemos aprendido que hay que hacerlo por tramos y por concursos, y así se hará”, afirmó. Este cambio será una de las primeras anotaciones en su agenda para la planificación de 2025, descartando volver al modelo de venta única que saturó los servidores.

El edil recordó que la alta concentración de demanda se debe a la dispar popularidad de los eventos. Los concursos de murgas, agrupaciones coreográficas, la Gala de la Reina y las comparsas acaparan el mayor interés. A esto se suma, según explicó, la estrategia de muchos usuarios de intentar acceder simultáneamente desde varios dispositivos para aumentar sus probabilidades.

Los concursos con más presión

Caraballero detalló dos casos que ejemplifican la tensión entre oferta y demanda. El Festival Coreográfico moviliza a alrededor de mil niños participantes, lo que multiplica exponencialmente el número de familiares y amigos que buscan entrada, a pesar de que cada participante ya tiene dos reservadas. Partiendo de esa base, miles de localidades ya no entran en la venta general.

Una dinámica similar rige para la Final de Murgas, donde cerca de dos mil entradas están reservadas para los componentes de los grupos y sus aficiones. “Algo lógico para que los que hacen el Carnaval tengan su entrada garantizada”, argumentó el concejal.

Ni el pasado era la solución

Ante la nostalgia por métodos anteriores, Caraballero también quiso poner en perspectiva. Recordó las largas colas nocturnas frente a las taquillas físicas, un sistema que tampoco garantizaba el éxito. “Recuerdo quedarme sin entradas para la final de murgas después de toda la noche esperando”, confesó. Su reflexión final resume el desafío perpetuo: “Nunca llueve a gusto de todos”.

La conclusión del Ayuntamiento es que, ante el fallo técnico, se tomó “la mejor decisión: paralizar la venta y reanudarla por tramos, escuchando a la gente”. El compromiso ahora es transformar esa escucha en un nuevo modelo que evite el colapso y distribuya de forma más ordenada el acceso a la fiesta.

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