El trabajador municipal y vecino querido del municipio protagonizó un emotivo pregón en la plaza de San Gregorio, repasando más de cuatro décadas de trayectoria ligada a la música y la fiesta.

La plaza de San Gregorio se convirtió en el epicentro de la emoción carnavalera este viernes. El motivo no era otro que la lectura del pregón que da el pistoletazo de salida a las carnestolendas de 2026, un honor que este año recayó en Salvador Santana, un hombre cuya vida ha discurrido paralela a la historia festiva del municipio bajo la alegoría ‘Un Mundo de Fantasía: Mitos y Leyendas’.

Un pasacalles para abrir boca

Mucho antes de que Santana tomara la palabra, el ambiente ya calentaba motores. Un pasacalles multicolor partió desde el parque Franchy Roca, serpenteando por el barrio de Los Llanos. Batucadas, charangas, comparsas, papahuevos y diversas murgas locales fueron tejiendo un rastro de ritmo que desembocó en la plaza, donde el alcalde Juan Antonio Peña, varios concejales de la corporación y cientos de vecinos aguardaban impacientes.

Un pregonero de raíz

El primer edil tomó la palabra para justificar por qué Santana era la persona idónea para abrir la fiesta. Peña subrayó que se trata de “un vecino que ha hecho del carnaval su forma de vida”. En su intervención, destacó que su trayectoria refleja “entrega, pasión y un amor sin límites por nuestras tradiciones”, argumentando que “no hay mejor manera de arrancar esta edición que de su mano”.

Memoria viva sobre las tablas

Cuando Salvador Santana se situó ante el micrófono, el relato se convirtió en un viaje en el tiempo. El pregonero hizo un repaso emocionado a su extenso currículum carnavalero, que arrancó en los años 80 con sus inicios en la Rondalla del Polígono de Jinámar. Desde allí, su memoria saltó a la Comparsa Río Maranyao, a las orquestas Mermelada y Tamarindo, y a su incansable labor con distintas murgas. Mención especial mereció su actual papel al frente de Los Tutti Frutti, la agrupación formada por los mayores de la ciudad, y su empeño por sembrar la semilla del carnaval tradicional en institutos y colegios.

Detalles con alma

El pregón se salpicó de instantes únicos. Santana fue recibiendo, a lo largo de su discurso, obsequios cargados de simbolismo entregados por viejos compañeros de fatigas: desde quienes compartieron escenario en su primera comparsa hasta los más pequeños a los que ha instruido en la escuela de folclore. Entre anécdota y anécdota, lanzó una reflexión que conectó con los más veteranos: la necesidad de no olvidar los bailes de mascaritas. “Aquello de ‘¿Me conoces mascarita?’ que decían nuestros abuelos no se puede perder. De esos carnavales de antes hemos bebido para construir los de ahora”, sentenció entre aplausos.

Broche de oro musical

Cuando la plaza, abarrotada y rendida, se puso en pie, Santana cedió el testigo musical a la Parranda Matarilerile-ron, que interpretó el himno del carnaval. El pregonero quiso recordar que, según cuenta Arnaldo Rodríguez, miembro de la formación, “ellos fueron los primeros en cantarla”, cerrando así un círculo perfecto entre memoria y celebración.

Invitación a la magia

Una vez finalizado el acto, el concejal de Festejos, Miguel Rodríguez, tomó la palabra para animar a propios y extraños a lanzarse a la calle. “Estamos ante una edición que nos transportará a mundos mágicos. Invitamos a todos, teldenses y visitantes, a sumergirse en esta alegoría de fantasía y leyendas y a vivir la alegría de esta fiesta que ya es nuestra”, concluyó.

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