La presentación del cartel oficial del Carnaval 2026 de La Orotava ha generado una fuerte controversia en el sector cultural y artístico local. Numerosos ilustradores, diseñadores y profesionales del ámbito creativo han manifestado públicamente su rechazo a que el Ayuntamiento haya aceptado una propuesta presuntamente realizada con inteligencia artificial, en un municipio históricamente reconocido por su tradición artística y cultural.
La crítica no se centra únicamente en el resultado visual del cartel, sino en el proceso que ha llevado a su elección. Según denuncian varios artistas locales, las bases del concurso no regulaban ni prohibían expresamente el uso de herramientas de inteligencia artificial, ni garantizaban la participación de un jurado profesional especializado en arte y diseño capaz de distinguir entre una obra creada por un artista y una generada mediante IA.
“Es una vergüenza”, señala uno de los ilustradores que decidió no presentarse al concurso. “Cuando vi que no había ninguna base que regulara o prohibiera el uso de inteligencia artificial y que tampoco se aseguraba un jurado experto, entendí que competir en esas condiciones no tenía sentido. Y este es el resultado”.
A través de redes sociales, varios profesionales han expresado su malestar, acusando a la institución de tomar decisiones que, lejos de fortalecer el tejido cultural local, lo debilitan. Subrayan que La Orotava cuenta con una amplia cantera de artistas y creadores que podrían haber aportado propuestas originales, ligadas a la identidad del municipio y a la riqueza cultural de Canarias.
“No se trata de demonizar la tecnología”, explican desde el sector, “sino de exigir criterios claros, transparencia y apoyo real a los profesionales locales”. Muchos coinciden en que el uso indiscriminado de inteligencia artificial en convocatorias públicas puede desplazar oportunidades laborales, especialmente para jóvenes creadores que buscan abrirse camino en un entorno ya de por sí precario.
La polémica ha reabierto el debate sobre el papel de las administraciones públicas en la protección y promoción de la cultura. Los artistas reclaman concursos con bases claras, jurados cualificados y un compromiso firme con la creación humana, entendida no solo como producto final, sino como parte de un ecosistema cultural sostenible.
Por el momento, el Ayuntamiento no ha emitido una respuesta oficial detallada ante las críticas. Mientras tanto, el caso de La Orotava se suma a una discusión cada vez más presente en el ámbito cultural: cómo integrar las nuevas tecnologías sin sacrificar el valor del trabajo artístico ni las oportunidades de quienes viven de él.