El binomio formado por Marituli y su perra Kathy, junto a Leticia y su mascota Hachiko, se alzaron con los títulos de Diosas de Playa Blanca y Diablito de Timanfaya respectivamente, en una concurrida gala que combinó diversión y concienciación sobre la adopción animal.
No fue un desfile cualquiera. El Recinto de Playa Blanca se convirtió el pasado jueves en una pasarela de imaginación y cariño animal con la celebración del Carnaval Canino. Una veintena de participantes demostraron que el disfraz no es solo cosa de personas, luciendo originales alegorías que cautivaron tanto al público como a un jurado experto. El gran premio, el de mascota soberana, fue para la experiencia y el carisma. Kathy, una maltés de 15 años, y su dueña Marituli conquistaron con su propuesta ‘Diosas de Playa Blanca’. Por su parte, la energía joven de Hachiko, un pomerania de 3 años, y Leticia se hizo con el título de ‘Diablito de Timanfaya’, demostrando una gran compenetración sobre el escenario.
Detrás de la fiesta de color y purpurina, el Ayuntamiento de Yaiza, a través de sus concejalías de Bienestar Animal y Festejos, impulsó este evento con un propósito claro: fomentar el cuidado responsable de los animales y dar visibilidad a aquellos perros que, actualmente bajo el cuidado del centro municipal, aguardan una oportunidad para encontrar una familia. La concejala Águeda Cedrés, acompañada por Daniel Medina y Beatriz Vázquez, presidió la entrega de premios, destacando la alta participación y el cariño del público.
El ingenio no tuvo límites. Más allá de los grandes vencedores, el jurado reconoció otras destacadas actuaciones. La originalidad y la puesta en escena del trío formado por Chanel, Coco y Dior, con su ‘Diosa Playa Dorada’, les valió un merecido galardón. Asimismo, la creatividad de ‘El combo guau de la chef’, protagonizado por Brownie, Calcetín y Arena, fue premiada como el mejor disfraz original. Los asistentes también disfrutaron con categorías tan curiosas como el perro más divertido, el más simpático o incluso el más desobediente, que provocaron más de una sonrisa entre el público.
La jornada, que congregó a más de 300 personas, también tuvo un importante componente educativo. La presentadora y voluntaria, Lucía Hernández, aprovechó la ocasión para explicar al público el significado del lazo amarillo en las correas. Un sencillo pero vital mensaje que invita a mantener la distancia con el animal, ya sea por celo, enfermedad, miedo o simplemente porque se encuentra en período de entrenamiento. Una iniciativa que demuestra cómo el ocio y la diversión pueden ser el vehículo perfecto para construir una comunidad más respetuosa con sus mascotas