La murga Quintillo ha entregado un galardón a los Tictactitos en un gesto que trasciende lo material. Para el grupo infantil, este premio representa el reconocimiento a años de trabajo basados en la ilusión, el aprendizaje y el amor por el Carnaval desde su raíz más auténtica.
El Carnaval no solo se construye sobre el escenario, sino también en los gestos que lo alimentan entre generaciones. Así lo han demostrado recientemente la murga Quintillo y los Tictactitos, protagonistas de un encuentro cargado de simbolismo que ha puesto en valor el trabajo silencioso de quienes cultivan la tradición desde las edades más tempranas.
Quintillo, una agrupación con una larga trayectoria y un profundo arraigo en el mundo murguero, ha querido distinguir a los Tictactitos con un reconocimiento que va más allá de una figura física. Se trata, según explican desde el propio grupo infantil, de un gesto que reconoce todo aquello que tratan de transmitir año tras año: la magia de los más pequeños, su entusiasmo por aprender, su entrega al canto y su forma genuina de vivir la fiesta.
Un premio cargado de significado
Para los Tictactitos, que reciben este galardón con inmensa emoción, la distinción supone mucho más que un simple obsequio. Es, ante todo, un símbolo de los valores que sostienen al carnaval desde sus cimientos: el compañerismo, el respeto entre agrupaciones, la defensa de la tradición y ese amor por la murga que se hereda de generación en generación.
Que una agrupación con la solera y el corazón de Quintillo haya puesto sus ojos en el trabajo de los más pequeños tiene, para los Tictactitos, un valor incalculable. Supone una confirmación de que el camino que recorren cada temporada —con ensayos, aprendizajes y esfuerzo compartido— está alineado con la esencia más pura del carnaval murguero.
Seguir cultivando la esencia
Desde el grupo infantil aseguran que este reconocimiento no hará más que reforzar su compromiso con la filosofía que les ha guiado desde sus inicios. Su objetivo sigue siendo el mismo: que la esencia murguera permanezca viva en cada ensayo, en cada actuación y, sobre todo, en la sonrisa de cada uno de sus pequeños integrantes.
El gesto de Quintillo, en definitiva, ha servido para tender un puente simbólico entre dos generaciones que comparten una misma pasión. Y en ese puente, los Tictactitos prometen seguir caminando con la misma ilusión que les ha llevado a recibir este homenaje tan especial.
❤️ Desde estas líneas, se suman las felicitaciones a ambos colectivos por fortalecer, con gestos como este, el tejido humano y cultural que hace grande al Carnaval.