La capital grancanaria seguirá, en principio, el calendario marcado por la Semana Santa, a diferencia de Santa Cruz de Tenerife, que ha optado por retrasar sus carnestolendas dos semanas. Sin embargo, desde el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria no cierran la puerta a una posible modificación, que se debatirá con los colectivos de la fiesta.
El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2027 mantendrá por ahora las fechas que dicta el calendario litúrgico de la Semana Santa. Así lo ha trasladado la organización después de que el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife anunciara el pasado lunes su decisión de aplazar sus propias carnestolendas dos semanas por razones organizativas. La capital grancanaria, por el momento, se mantiene firme en su hoja de ruta, aunque no descarta ajustes si las circunstancias lo requieren.
Según el calendario religioso, el Martes de Carnaval del próximo año cae el 9 de febrero, fecha que precede al Miércoles de Ceniza. De mantenerse la estructura habitual de los últimos años, la presentación de candidatos y candidatas se situaría en torno al 9 de enero, apenas tres días después de la festividad de los Reyes Magos. Esta cercanía entre las celebraciones navideñas y el arranque del Carnaval podría generar tensiones logísticas, algo que ya se ha puesto de manifiesto en ediciones recientes.
La postura del Ayuntamiento capitalino
La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, se pronunció el pasado martes en una entrevista radiofónica sobre esta cuestión. Según explicó, “en principio” no está previsto modificar las fechas, aunque matizó que “no es descartable” y que cualquier decisión al respecto se tomará en diálogo con los grupos y colectivos que forman parte del Carnaval.
Uno de los factores que complican la organización es la coincidencia de espacios con las celebraciones navideñas. Este mismo año, el montaje del escenario principal en el parque Santa Catalina comenzó en la primera quincena de diciembre, mientras que en la contigua plaza de Canarias todavía se desarrollaban las actividades de la ciudad de la Navidad. Este solapamiento evidencia las dificultades que entraña compatibilizar ambos eventos en el mismo espacio y con plazos tan ajustados.
La diferencia con el modelo de Santa Cruz
La situación contrasta con la del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, que ha optado por un retraso de dos semanas para evitar precisamente los problemas logísticos que genera la coincidencia con las fiestas navideñas. En el caso chicharrero, las galas y concursos se celebran en el interior del Recinto Ferial, un espacio que durante la Navidad acoge el Parque Infantil y Juvenil de Tenerife (PIT). La incompatibilidad de usos y los tiempos necesarios para el montaje del escenario han llevado al Ayuntamiento tinerfeño a desplazar sus carnestolendas hasta el 23 de febrero.
En Las Palmas de Gran Canaria, sin embargo, la flexibilidad del programa podría ofrecer otras alternativas. A diferencia de Santa Cruz, donde el calendario de actos apenas sufre variaciones de un año a otro, la capital grancanaria tiene la costumbre de introducir cambios en su programación cada edición. Esto abre la posibilidad de comprimir o reordenar los actos sin necesidad de modificar la fecha del Martes de Carnaval.
La incógnita de los mogollones y el escenario principal
Más allá del calendario, el Carnaval 2027 de Las Palmas de Gran Canaria arrastra una incertidumbre adicional. Una reciente sentencia del Contencioso-administrativo ha prohibido utilizar para los mogollones y otros actos callejeros la plaza de Manuel Becerra y la plaza de La Luz, espacios que en los últimos tres años habían albergado parte de la programación. El Ayuntamiento capitalino ha recurrido el dictamen, por lo que aún existe la posibilidad de seguir utilizando estas ubicaciones.
A esta cuestión se suma la situación de las obras de la Metroguagua en el parque Santa Catalina. Según el plan de contratación para 2027, no está previsto que las obras se reanuden a lo largo del próximo ejercicio. De no haber modificaciones, el escenario principal podría volver a instalarse en su emplazamiento habitual, algo que no ocurrió en 2024, cuando las obras obligaron a trasladar el escenario a Belén María.
Así, mientras Santa Cruz ya ha definido su calendario con el retraso de sus carnestolendas, Las Palmas de Gran Canaria afronta los próximos meses con varias incógnitas sobre la mesa. La organización deberá conciliar los plazos con las tradiciones navideñas, resolver la ubicación de los mogollones tras la sentencia judicial y garantizar que el escenario principal pueda instalarse sin contratiempos. Todo ello, mientras se abre un debate con los colectivos carnavaleros sobre la posibilidad —o no— de mover las fechas.