El Ayuntamiento de Mogán acusa al municipio vecino de actuar con “deslealtad institucional” al reubicar sus actos principales en fechas que coincidían con las ya fijadas por el Carnaval Costa Mogán. La concejala de Festejos de San Bartolomé de Tirajana, Yilenia Vega, rebaja la tensión y habla de un “malentendido” en un contexto de emergencia por el temporal.

Lo que comenzó como una reorganización forzosa del calendario festivo tras el paso de la borrasca Therese ha terminado derivando en un enfrentamiento político entre dos ayuntamientos vecinos del sur de Gran Canaria. La decisión de San Bartolomé de Tirajana de reprogramar varios de los actos estelares de su Carnaval Internacional de Maspalomas ha sido interpretada por el gobierno de Mogán como una falta de coordinación y consideración institucional.

El origen del conflicto se remonta a los días posteriores al temporal, cuando el Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana anunció las nuevas fechas para sus eventos más emblemáticos. La Gala Drag, inicialmente prevista para el 19 de marzo, fue finalmente fijada para el jueves 26, mientras que la Gran Cabalgata se trasladó al sábado 28. Según denuncia el Consistorio moganero, ambas fechas coincidían con actos que ya tenía cerrados en su programación, lo que le obligó a modificar su propio calendario.

Mogán denuncia falta de comunicación

La alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, fue la primera en alzar la voz a través de una nota institucional en la que acusó a la Concejalía de Festejos de San Bartolomé de Tirajana de actuar sin coordinación previa. Según su versión, su municipio se vio forzado a trasladar su Gala Drag al viernes 27 de marzo y su cabalgata al domingo 29 para evitar coincidencias, pese a que, a su juicio, existían alternativas que habrían evitado este perjuicio.

La regidora moganera quiso dejar claro que en ningún momento cuestionó la necesidad de reprogramar los actos de Maspalomas a causa de la borrasca, algo que su gobierno comprendió desde el primer momento. Sin embargo, lo que sí reprocha es la forma en que se adoptaron y comunicaron esas decisiones, sin una llamada ni una consulta previa al municipio vecino.

El partido Juntos por Mogán, formación de la propia alcaldesa, elevó el tono en las redes sociales con una publicación en la que habló de “deslealtad confirmada”. En ese mensaje, la formación estableció un contraste entre la gestión de la emergencia y la gestión festiva. Mientras que durante los días más duros del temporal, señalaban, responsables de ambos municipios colaboraban codo con codo en el barranco de Arguineguín para atender a los vecinos afectados, en el ámbito de las fiestas se optaba por “programar por libre”, sin comunicación previa.

El barranco de Arguineguín, símbolo de la colaboración en la emergencia

La referencia al barranco de Arguineguín no es casual. Este punto del sur de Gran Canaria fue uno de los más afectados por el paso de Therese. Las intensas lluvias y el aumento del caudal del barranco dejaron a unos 2.500 vecinos incomunicados durante horas, con carreteras cerradas y varios núcleos aislados. La propia Onalia Bueno destacó en aquellos días la colaboración fluida que mantuvo con otras áreas del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana, especialmente con la Alcaldía y la Concejalía de Seguridad. Ese contraste entre la cooperación en el terreno y la falta de coordinación festiva es lo que ha alimentado el malestar del gobierno moganero.

La respuesta de San Bartolomé de Tirajana: “un malentendido”

Ante las acusaciones, la concejala de Festejos y Eventos de San Bartolomé de Tirajana, Yilenia Vega, ha salido al paso para rebajar la confrontación. En una entrevista radiofónica, la edil admitió que quizás se ha producido “un malentendido”, pero evitó profundizar en la polémica. Vega recordó que todos los municipios han estado trabajando “a destajo” para afrontar las consecuencias del temporal, tanto en el ámbito económico como en la reparación de daños en viviendas, calles y derrumbes. En su caso, explicó, le tocó gestionar la parte festiva en plena emergencia, con todo lo que eso conllevaba.

La concejala defendió la necesidad de reprogramar el Carnaval de Maspalomas y sostuvo que, en un municipio con la dimensión y la actividad de San Bartolomé de Tirajana, no resulta viable avisar o pedir autorización por cada evento que se organiza. Su intención, afirmó, es que esta polémica quede en un simple malentendido y que cada carnaval transcurra “de la mejor manera posible”.

Un Carnaval marcado por los contratiempos

La edición de este año del Carnaval de Maspalomas ha estado marcada por las dificultades. La borrasca Therese obligó a la Concejalía de Festejos a anunciar el primer aplazamiento el 18 de marzo, afectando a varios actos programados. La Gala Drag, que inicialmente iba a celebrarse el jueves 19, sufrió dos aplazamientos antes de poder celebrarse finalmente el 26 de marzo. La cabalgata, por su parte, se trasladó al sábado 28, convirtiéndose en el gran colofón de unas fiestas que han tenido que sortear múltiples obstáculos.

Mogán también sufrió las consecuencias del temporal en su programación festiva. El Encuentro de Murgas, previsto para el martes 24, tuvo que ser cancelado. El Carnaval Costa Mogán arrancó finalmente el miércoles 25 con la Gala Senior, y a partir de ahí se desarrolló un calendario reordenado que incluyó la Gala del Pueblo el jueves 26, la Gala Drag el viernes 27 y la cabalgata el domingo 29.

Un pulso político que evidencia los límites de la colaboración

Lo que en principio era una dificultad organizativa derivada de un fenómeno meteorológico ha terminado convirtiéndose en un pulso político entre dos administraciones vecinas. El episodio evidencia, por un lado, hasta qué punto el paso de Therese trastocó la vida institucional y festiva del sur de Gran Canaria. Pero también muestra cómo una falta de comunicación puede escalar rápidamente desde una discrepancia sobre fechas hasta una batalla pública de declaraciones, notas oficiales y mensajes en redes sociales.

Mientras los escenarios recuperan poco a poco la normalidad y el Carnaval vuelve a llenar las calles de música y color, el choque entre Mogán y San Bartolomé de Tirajana ya se ha instalado en la agenda política de estas fiestas, dejando en evidencia los límites de una colaboración que, al menos sobre el papel, había funcionado durante los días más duros de la emergencia.

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