La Murga Trapaseros ha hecho público un comunicado oficial en el que denuncia la gestión realizada por la dirección artística de la Gala de Elección de la Reina del Carnaval, así como por la organización implicada, al considerar que se ha actuado desde la imposición, la falta de claridad y la ausencia de consenso con el colectivo murguero.

Según expone la murga, esta comparecencia pública llega como “última opción”, tras no encontrar voluntad real para aclarar los hechos por las vías habituales. El objetivo, aseguran, no es la confrontación, sino la defensa de la dignidad del colectivo y la necesidad de establecer un marco claro, justo y respetuoso para el presente y el futuro del Carnaval.

El origen del conflicto se remonta a una reunión celebrada el pasado 7 de julio, en la que participaron el concejal de Fiestas, la dirección artística de la Gala y representantes de las murgas. En dicho encuentro se comunicó que la murga ganadora actuaría en la Gala de Elección de la Reina con uno de sus temas interpretados en la final del concurso, información que fue asumida por todas las partes presentes.

Sin embargo, Trapaseros sostiene que nunca se explicó con claridad la denominada planificación “Plan A / Plan B” por parte de la dirección de la Gala y la OAFAR. Desde el primer momento, la murga entendió de forma lógica que el Plan A correspondía al tema “Super Bowl Canaria”, mientras que el Plan B consistía en interpretar el otro tema de la final, una opción que el colectivo aceptaba con normalidad.

La sorpresa llegó, según relatan, al comprobar que la decisión ya estaba tomada de antemano y que no respondía a criterios artísticos, sino estructurales: la exclusión de las murgas cantadas de la Gala de la Reina, una idea que se habría asumido tras la apertura del Carnaval y que se pretendía mantener. Solo tras constatar el impacto mediático y de audiencia de la actuación tipo “Super Bowl” se habría intentado recuperar esa presencia, pero de manera puntual y condicionada.

En el comunicado, la murga critica que se recurriera a su participación únicamente por lo que representaba en términos de impacto y cifras, y no por su valor artístico o cultural. Además, desmienten rotundamente que la decisión se adoptara de forma consensuada o mediante un reparto “50-50” entre la dirección de la Gala y el colectivo, tal y como se trasladó públicamente posteriormente.

Trapaseros respalda su versión en declaraciones textuales atribuidas al director de la Gala, Daniel Pagés, quien habría afirmado que cualquier murga genera un “espacio oscuro” o un momento de sombra dentro del desarrollo del espectáculo, afectando a la audiencia. Para el colectivo, estas palabras evidencian una concepción que margina a las murgas dentro de uno de los actos centrales del Carnaval.

En un contexto más amplio, la murga recuerda que este tipo de situaciones no son nuevas y que, a lo largo de la historia, los colectivos murgueros han sido relegados en diversas ocasiones por distintos organismos, citando episodios como actuaciones en playback o galas en las que otros grupos del Carnaval también fueron injustamente señalados.

Finalmente, Trapaseros hace un llamamiento a las partes responsables para que aclaren públicamente lo sucedido y restablezcan un marco basado en el respeto, la verdad y la coherencia. Reafirman su compromiso con la libertad, la dignidad y la defensa de la esencia del Carnaval, subrayando que esta fiesta “se defiende desde la diversidad, no desde la imposición ni el silencio”.

El comunicado concluye con un mensaje de agradecimiento a quienes entienden y defienden el Carnaval desde su raíz, y con un deseo de feliz Carnaval para toda la ciudadanía.

 

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