Ya en la barriga de su madre, Kevin Jiménez, alter ego de Drag La Tacones, llevaba plataformas. Así lo asegura entre risas quien ayer pasó a formar parte de la historia del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria al convertirse en el Drag Queen ganador del año en el que la fiesta más importante de la ciudad celebra su 50.º aniversario. «Esto ya son palabras mayores», apunta sobre el que fue su particular tablao flamenco la noche anterior: el escenario de «Las Vegas» en el que se hizo realidad uno de sus grandes sueños. Lo mismo que la protagonista de su espectáculo «¡Hoy voy a ser yo! Aunque el mundo no esté preparado», una vendedora de flores que conseguía convertirse en un icono flamenco «con trabajo y esfuerzo».

Y de ambos hay mucho en la propuesta que le hizo llegar a lo más alto de la gala más transgresora de las carnestolendas. «Llevamos casi un año trabajando en la fantasía», cuenta ataviado con una camisa y un pañuelo de lunares como guiño al diseño que lució apenas unas horas antes. Una creación anhelada por su confesa atracción por la cultura andaluza, obra de Nancy Henríquez, con la que tuvo claro que alcanzaría la victoria nada más ver el boceto. «Yo siempre le decía a mi equipo y a mi familia: Cuando venga a Las Palmas de Gran Canaria de flamenca voy a ganar». La premonición no solo se cumplió anoche en la gala, también en la preselección donde se llevó el premio al mejor diseño.

La banda de ganador llega tras cuatro años consecutivos participando el certamen capitalino donde reconoce que siempre quiso presentarse desde que era niño. Ahora, con 28 años y su primer triunfo, pone las miras en un futuro inmediato en el que pretende abanderar la fiesta de su ciudad y que el «drag canario rompa fronteras». Por lo pronto, se convertirá en su embajador en la gira de This is Drag en la que participará junto con sus protagonistas, gran parte del elenco de la quinta temporada de Drag Race España.

Este es otro de los reconocimientos que le llegan tras su paso por la Gala Drag Queen en la que Kevin Jiménez también apostó por usar atrezos artesanales. Y es que para él, mantener la esencia de la figura del drag isleño y de la gala en sí misma es otra de las aspiraciones. «La magia que nosotros desprendemos aquí no está en otro lado», asevera el joven de 28 años para quien ser drag es su «vida».

 

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