Hablar de Las Celias es hablar de Javier. Fundador, presidente y alma indiscutible del grupo, su figura ha sido durante tres décadas el motor que ha impulsado risas, bailes, disfraces y ese grito inconfundible de “¡Azúcar!” que ya forma parte del imaginario del Carnaval de Tenerife.
Este año, sin embargo, el carnaval se vive de una manera distinta. En el año en que Las Celias celebran su 30º aniversario, Javier no podrá recorrer las calles como siempre lo ha hecho. Por primera vez en tres décadas, la fiesta no lo encontrará mezclado entre comparsas, bailes y abrazos multitudinarios, sino observando desde el balcón del cuartel general del grupo. Un cambio obligado que no resta emoción, pero sí añade un profundo componente sentimental.
Lejos de la calle, Javier sigue estando presente en cada rincón del carnaval. Así lo expresan los miembros de Las Celias, quienes han querido dejar claro que su presidente no camina solo: está en cada foto, en cada baile, en cada calle recorrida y en cada grito compartido. Porque, aunque el cuerpo marque una pausa, el espíritu carnavalero sigue intacto.
Para el grupo, Javier no es solo un presidente. Es hermano, tío, cuñado, amigo y referente. Es el punto de unión que ha mantenido viva la esencia de Las Celias durante 30 años de historia, convivencia y pasión por el carnaval. Por eso, este aniversario se convierte también en un homenaje sincero a su entrega, su cariño y su forma única de vivir la fiesta.
El mensaje es claro y contundente: ánimo, Javier. Tu grupo, tu familia y tus amigos están contigo. Y aunque este carnaval sea diferente, no deja de ser tuyo. Porque el corazón de Las Celias late con fuerza, esperando que el próximo año, el 31º, vuelva a encontrarlo en la calle, carnavalero como siempre, disfrutando como más le gusta.
Treinta años después, Las Celias celebran su historia mirando al futuro, con la certeza de que su esencia sigue viva. Y esa esencia tiene nombre propio.
Azúcar.