Gáldar puso punto final este sábado a una de las ediciones más memorables de su historia carnavalera. El tradicional Entierro de la Sardina recorrió las calles del centro histórico entre el llanto desconsolado de cientos de viudas, la solemnidad burlesca de los obispos y la presencia imponente de un galeón pirata que, convertido en ataúd flotante sobre ruedas, transportaba los restos de Don Carnal. La comitiva puso el broche de oro a cincuenta años de la recuperación de la fiesta tras el franquismo, una efeméride que ha marcado un carnaval récord en participación y diversidad.
El séquito fúnebre partió desde el Polideportivo Municipal Juan Vega Mateos y avanzó entre suspiros y dramáticas escenificaciones de dolor hasta la Plaza de Santiago. Al frente, la Banda Guayedra, la Banda Archipiélago y el DJ Promaster marcaban el ritmo de una procesión atípica en la que el humor y la sátira se disfrazaron de luto riguroso.
Ya en la plaza, el alcalde de la ciudad, Teodoro Sosa, acompañado por varios miembros de la corporación municipal, tomó la antorcha para prender fuego a la sardina. En esta ocasión, el honor de auxiliar al regidor recayó en Rita Ramírez, una de las pregoneras de este año y conocida popularmente como “la viuda del carnaval”, en un guiño emotivo a quienes han mantenido viva la llama de la fiesta durante décadas.
Un balance de récord
El teniente de alcalde y concejal de Cultura y Fiestas, Julio Mateo Castillo, no ocultaba su satisfacción al hacer balance de estas dos intensas semanas de celebración. “Con el Entierro de la Sardina cerramos un carnaval que pasará a los anales de nuestra historia por su magnitud y su diversidad”, afirmó.
El edil destacó el acierto de un modelo festivo que ha sabido combinar tradición y vanguardia. “Hemos conseguido afianzar una propuesta plural e inclusiva, con espacio para todas las edades y todos los gustos. Esta ha sido una edición récord en participación, en ilusión y, sobre todo, en reivindicación de nuestra identidad”, subrayó.
Mateo Castillo hizo especial hincapié en el éxito de las nuevas iniciativas incorporadas este año. “La Cabalgata ha batido cifras históricas de asistencia, demostrando que sigue siendo el corazón de nuestras fiestas. El ‘Tardeo’ en las terrazas del casco histórico ha sido un acierto rotundo, llenando de vida el centro y generando economía para nuestros negocios. Y el formato ‘Carnaval +Joven’ ha superado todas las previsiones, atrayendo a un público que garantiza el relevo generacional de una tradición tan arraigada en Gáldar como es el carnaval”, explicó.
Reconocimiento al esfuerzo colectivo
El responsable de Fiestas quiso poner en valor el trabajo de todas las personas e instituciones que hicieron posible la celebración. “Detrás de este éxito hay un esfuerzo inmenso de colectivos, diseñadores, murgas, comparsas, cuerpos de seguridad, servicios municipales y trabajadores. Y también quiero agradecer el civismo de vecinos y visitantes, que han hecho posible que disfrutemos de unas fiestas seguras y ejemplares”, señaló.
Música hasta el amanecer
Tras la cremación de la sardina y el consiguiente alivio del pesar fingido, la noche derivó hacia el jolgorio desenfadado con el tradicional Mogollón. La Plaza de Santiago se convirtió en una gran pista de baile al ritmo de las orquestas La Línea y Furia Joven, que alargaron la madrugada hasta bien entrada la noche.
Medio siglo de libertad sobre las calles
El Carnaval de Gáldar 2026, celebrado bajo el lema “Los piratas en busca del tesoro perdido” entre el 6 y el 21 de febrero, ha servido para conmemorar los cincuenta años de la recuperación de la fiesta tras la dictadura. Una efeméride que ha impregnado cada acto de un espíritu reivindicativo y festivo a partes iguales, recordando que el carnaval es mucho más que disfraces y música: es la expresión más auténtica de la libertad popular. Y Gáldar, un año más, lo ha demostrado con creces