El 20º Encuentro Regional de Murgas desafió las rachas de aire que amenazaron con suspender la noche más esperada del carnaval del sur de Tenerife.
Las rachas de viento sacudieron con fuerza las carpas y el escenario instalado en la plaza del Ayuntamiento de Candelaria, pero ninguna ráfaga pudo con la tradición. El termómetro marcaba una noche gélida y el aire silbaba entre los equipos de sonido minutos antes del inicio, pero la vigésima edición del Encuentro Regional de Murgas siguió adelante desafiando a la meteorología.
Los técnicos trabajaron contrarreloj desde primera hora de la tarde para asegurar los anclajes del escenario y proteger el equipo eléctrico. La posibilidad de una suspensión sobrevoló durante horas las conversaciones entre organización y grupos participantes, pero prevaleció la determinación de celebrar dos décadas de historia murguera.
A las 21:30, cuando el viento aún movía los cables y hacía ondear la lona del backstage, la murga Chacho Tú saltó a las tablas y demostró que el carnaval no entiende de inclemencias. Los asistentes, arropados con varias capas de ropa y sujetando pelucas y sombreros para que no salieran volando, respondieron con palmas al ritmo de las letras.
La noche se convirtió así en una hazaña de resistencia artística. Tiralenguas, Nietos de SaryMánchez, Bambones, Legañosos y Trapaseros fueron desgranando sus repertorios mientras el viento intentaba, sin éxito, robar protagonismo a las voces. Los maestros de ceremonias, Puchi Méndez y Kiko Barroso, improvisaron sobre las tablas para mantener el ánimo del público cuando las ráfagas arreciaban.
Diablos Locos había calentado motores desde las 20:30 en unas condiciones que ya entonces hacían presagiar la noche épica que se avecinaba. Su actuación previa sirvió además como prueba de fuego para confirmar que, pese a las condiciones adversas, el espectáculo debía continuar.
El éxito de público, que llenó la plaza pese al frío y el viento, emocionó especialmente a la organización. Asistentes abrigados hasta las cejas no dudaron en quedarse hasta el final, coreando las letras más conocidas y aplaudiendo el esfuerzo de unas murgas que cantaron con el aire en contra.
La retransmisión de Televisión Canaria captó imágenes insólitas: el movimiento constante del atrezo, los papeles de las letras volando entre bambalinas y un público que sujetaba sus disfraces para que no se los llevara el viento mientras coreaba a sus grupos favoritos.
El regreso del Encuentro Regional a Candelaria se escribió así con tinta imborrable. Una noche en la que el viento quiso apagar las voces y terminó siendo testigo de cómo el carnaval de Canarias canta, siempre, más fuerte que cualquier temporal.