La falta de espacios de estacionamiento en Santa Cruz de La Palma obliga a habilitar soluciones creativas, y el estadio se convierte por primera vez en un improvisado parking para vivir la jornada grande del Carnaval palmero
Santa Cruz de La Palma ultima los detalles para vivir su día más multitudinario. La capital palmera se prepara para recibir el próximo lunes a cerca de 70.000 personas con motivo del desembarco de Los Indianos, la jornada estrella del Carnaval en la Isla Bonita. Una celebración que desborda alegría, pólvora, galas y polvos de talco, pero que también plantea un desafío logístico de primer orden: dónde aparcar tanta llegada de vehículos.
La solución, inédita hasta ahora, ha llegado desde el terreno de juego del CD Mensajero. El histórico campo de fútbol Silvestre Carrillo, testigo de tantas batallas deportivas, se transformará por primera vez en un gran estacionamiento provisional para acoger los coches de quienes llegan a disfrutar de la fiesta. La imagen de vehículos estacionados sobre el césped artificial del recinto ya ha comenzado a generar comentarios y expectación, pero desde el club aseguran que la medida no comprometerá el estado del verde.
Una decisión meditada y sin riesgos para el terreno de juego
La falta de plazas de aparcamiento en Santa Cruz de La Palma es un problema recurrente en jornadas de alta afluencia, y Los Indianos multiplican por diez la población habitual de la capital. Ante esta realidad, el Ayuntamiento y la organización han tenido que agudizar el ingenio para ofrecer alternativas a los miles de visitantes que llegarán en vehículo propio.
El Silvestre Carrillo se convierte así en un recurso excepcional para una jornada excepcional. Fuentes del CD Mensajero han explicado que, tras las oportunas consultas técnicas, se ha determinado que el césped artificial no sufrirá daños por esta utilización puntual y alejada de su fin deportivo habitual. El club, consciente de la necesidad colectiva, ha colaborado para hacer posible una solución que beneficia al conjunto de la celebración.
La estampa de coches sobre el terreno de juego, aunque insólita, responde a la voluntad de adaptar todos los espacios disponibles para garantizar que la fiesta pueda vivirse con las mayores facilidades posibles.
70.000 almas para revivir la tradición
La cifra de visitantes esperados no es casual. Los Indianos de Santa Cruz de La Palma constituyen una de las celebraciones más singulares y concurridas del Carnaval canario. La recreación del regreso de los indianos —aquellos palmeros que hicieron fortuna en América y volvían a la isla con sus galas y su desahogo económico— congrega cada año a miles de personas ataviadas con vestidos de época, guantes, sombrillas y, sobre todo, polvos de talco que tiñen de blanco cada rincón de la capital.
El desembarco, que se escenifica en el entorno de la Plaza de España, da paso a una jornada de música, baile y reencuentros que convierte cada rincón del casco histórico en un escenario festivo. La ciudad, engalanada para la ocasión, rebosa de actividad desde primera hora de la mañana hasta bien entrada la madrugada.
Un pueblo volcado con su fiesta
La colaboración del CD Mensajero para habilitar el estacionamiento en el Silvestre Carrillo es solo una muestra más del compromiso colectivo que despierta Los Indianos. La fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional, moviliza a toda la sociedad palmera, desde las peñas y colectivos vecinales hasta las instituciones y el tejido asociativo.
La medida ha sido recibida con comprensión y respaldo por parte de la afición rojinegra, que entiende el carácter excepcional de la jornada y valora el gesto del club para contribuir al éxito de una celebración que trasciende lo puramente festivo para convertirse en seña de identidad de la isla.
Un lunes para recordar
Con el estacionamiento garantizado y el programa de actos cerrado, Santa Cruz de La Palma afronta la recta final de los preparativos con la certeza de que el próximo lunes volverá a hacer historia. La ciudad se prepara para teñirse de blanco, para llenar sus calles de elegancia indiana y para recibir con los brazos abiertos a quienes, cada año, regresan a la isla para vivir una jornada única.
El Silvestre Carrillo, mientras tanto, aparcará el fútbol por unas horas para prestar un servicio a su ciudad. El césped artificial descansará bajo los vehículos, consciente de que, al día siguiente, volverán los goles, las jugadas y el rugido de la afición. Porque en La Palma, la fiesta y el deporte también saben entenderse.