El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026 volvió a demostrar este domingo que su esencia va más allá de la fiesta en la calle. El Recinto Ferial, con un lleno absoluto, fue el templo donde la danza, la dedicación y el espectáculo alcanzaron su máxima expresión durante el esperadísimo Concurso de Agrupaciones Coreográficas. Bajo una dirección renovada y un ritmo ágil, diecinueve formaciones desfilaron sobre el escenario desde las 17:00 horas, ofreciendo al público un viaje por la diversidad rítmica y el trabajo en equipo.
La gala, convertida en un verdadero show televisivo, arrancó con una novedosa propuesta audiovisual que presentó a cada grupo, mostrando los meses de ensayo, la creación de los vestuarios y la pasión que hay detrás de cada coreografía. Este formato, ágil y moderno, permitió disfrutar de un desfile continuo de talento, donde la ilusión fue la verdadera protagonista.
Un mosaico de talento y diversidad
Desde la apertura con la propuesta urbano-latina de Ballet Dance, que cumplió 18 años sobre este escenario, hasta el cierre festivo y cargado de ilusión del Patronato de Arona, el público asistió a un desfile de calidad y superación.
Formaciones con una larga trayectoria como Loli Pérez (1998) o Ibaute (2002) demostraron la solera y el espíritu tradicional del certamen, mostrando una encomiable fuerza física y acrobática. Otras, como La Vica, electrizaron con una energía magnética, limpieza en los movimientos y un desfile de ritmos que los confirmó como uno de los grandes momentos de la noche.
La frescura y la innovación también tuvieron su espacio. Beanky, en su debut absoluto en el Carnaval chicharrero tras 26 años de historia, enamoró con una ejecución limpia y una arriesgada mezcla de contemporáneo, clásico y samba. Yu-Funk, tras un año de pausa, regresó con una potencia arrolladora, ofreciendo un “concierto” coreográfico de Bad Bunny lleno de riesgo, acrobacias y un dominio magistral del suelo.
El flamenco fusión encontró un hueco brillante con Odali, que desplegó un trabajo escénico coherente y poderoso, destacando en el trabajo de suelo. Mientras, Wonder, aunque presentándose bajo un nuevo nombre, trajo la experiencia de una gran familia de más de 230 bailarines que narraron una historia inspirada en “Coco” con una fluidez y conciencia escénica abrumadoras.
Cada grupo aportó su sello: la fiesta contagiosa de Onys, la narrativa lúdica de Crew of Dreams, la energía inclusiva y festiva del C.D. Andreína Acosta, o la potencia rítmica de Star Dance. Colectivos como LS Tribu, Wild Dance o Crazy Dancer demostraron un admirable coraje al explorar nuevas direcciones y temas, incorporando elementos sorpresa y apostando por la evolución de su propio lenguaje dancístico.
El reconocimiento a un esfuerzo colectivo
La noche fue, sobre todo, un homenaje al trabajo invisible. Meses de ensayos, dedicación de coreógrafos, diseñadores, familias y, por supuesto, de los más de mil bailarines de todas las edades que subieron al escenario para ofrecer lo mejor de sí mismos. Desde los más pequeños, que robaron sonrisas y aplausos, hasta los adultos, que demostraron que la pasión por el baile no entiende de edad.
El jurado, compuesto por prestigiosos profesionales como Genaro Arteaga, Casandra Hernández, Patricia Dávila, Elide Fabbretti y Andrea Arruti (en Interpretación), y por Rebeca Skog, Nauzet Salazar y Ami Rodríguez (en Presentación), tuvo la compleja tarea de evaluar tanta excelencia.
El Concurso Coreográfico del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026 cerró sus puertas no solo con un palmarés de ganadores, sino con la sensación unánime de haber presenciado la consolidación definitiva de un certamen que es sinónimo de evolución, calidad artística y, sobre todo, del corazón que late tras cada paso de baile. Una noche que recordará que el verdadero triunfo es la pasión compartida.