El Carnaval de Arrecife, una de las fiestas capitalinas de Lanzarote, se verá obligado a dar un paso atrás en su escenificación para la edición de 2026. Tras celebrarse en los últimos años en el espacio de Agramar, la festividad volverá al antiguo Recinto Ferial, una decisión que el concejal del área, Echedey Eugenio, calificó de “ingrata” pero “inevitable” debido a una compleja crisis administrativa que, según admitió, puso en riesgo la celebración misma del evento.

En una extensa entrevista en Crónicas Radio, Eugenio desgranó los motivos de este cambio, que han generado malestar entre los colectivos carnavaleros. La raíz del problema se sitúa a finales de septiembre de 2025, cuando decayó el contrato marco del Cabildo de Lanzarote del que dependían los servicios de infraestructura, sonido e iluminación para los ayuntamientos de la isla.

Un laberinto administrativo contra reloj

“Cuando cae ese contrato, hay que hacer uno nuevo, y esta vez tiene que ser del propio Ayuntamiento de Arrecife”, explicó el edil. Este procedimiento, al superar los umbrales económicos, obliga a una licitación armonizada a nivel europeo que puede alargarse entre cinco y seis meses. Al percatarse en octubre de la imposibilidad de cumplir esos plazos para Navidad y Carnaval, el equipo de gobierno optó por dividir la contratación en procedimientos simplificados más ágiles.

Sin embargo, el principal escollo surgió con el montaje del escenario principal. “El problema estaba con el escenario que, a los 15 días de tramitación, tenías que sumarle los 15 días de montaje”, detalló Eugenio. Al realizar los cálculos, se dieron cuenta de que, si la adjudicación se producía el 4 de febrero y el Carnaval empezaba el día 7, era “imposible matemáticamente” montar la estructura a tiempo en Agramar.

La sombra de la investigación de la Fiscalía

El concejal también señaló como factor agravante la investigación abierta por la Fiscalía, que ha requerido la entrega de una ingente cantidad de documentación, incluidos unos 90 expedientes del Carnaval 2024. “El tiempo de los trabajadores municipales que estaba destinado a otras cosas ha tenido que darle prioridad a esto porque además es prioritario”, afirmó, reconociendo que el área de Contratación opera “bajo mínimos” y con gran presión.

Frente a las críticas por falta de planificación, Eugenio defendió el esfuerzo de la plantilla municipal y aseguró que se eligió “la opción menos mala” entre varias, incluida la posibilidad de retrasar el inicio o, incluso, suspender el Carnaval. “La opción de la suspensión, por supuesto que también estaba ahí”, confesó.

Compensaciones y futuro

Para paliar el regreso a un espacio considerado menos idóneo, el Ayuntamiento se compromete a acondicionar el Recinto Ferial y a descentralizar parte de la fiesta hacia el centro de la ciudad. Se habilitarán escenarios en El Almacén, la plaza de Las Palmas y la Avenida Marítima, y se permitirá a los bares instalar terrazas.

Eugenio desveló que el cartel oficial y el programa completo, incluido el nombre del pregonero, se presentarán el próximo viernes, descartando que el retraso se deba a falta de planificación. Respecto al futuro, el concejal fue claro: “La idea es volver a un espacio que por ubicación y tamaño es mucho más adecuado para nuestro Carnaval”, dejando entrever que el paso por el Recinto Ferial pretende ser solo una solución temporal para 2026.

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