Los especialistas advierten de que las infecciones oculares, el ojo seco y las queratitis se multiplican durante las fiestas, especialmente por la mala calidad de los cosméticos y la falta de higiene

Las carnestolendas no solo transforman las calles en un despliegue de color, música y disfraces. También alteran de forma significativa la actividad en los servicios de oftalmología de las Islas. Durante la semana grande del Carnaval, las consultas de urgencias especializadas registran un incremento de hasta el 30% en patologías relacionadas con la superficie ocular, y en algunos centros la presión asistencial llega prácticamente a duplicarse.

El doctor Humberto Carreras, director asistencial de Vithas Eurocanarias Instituto Oftalmológico, explica que la mayoría de estas atenciones urgentes no obedecen a traumatismos graves, sino a cuadros derivados del uso intensivo de cosméticos y lentes de contacto decorativas. “Alteran la superficie ocular y provocan alergia, inflamación y sequedad ocular”, detalla el especialista.

El ojo, víctima invisible de la fiesta

La superficie del ojo se convierte en una de las grandes damnificadas por los excesos carnavaleros. El empleo de maquillaje de baja calidad o su mantenimiento durante jornadas prolongadas puede obstruir las glándulas del párpado y desencadenar procesos inflamatorios como blefaritis o conjuntivitis. A ello se suma un entorno hostil: ambientes cargados, polvo en suspensión y la propia sequedad ambiental alteran la película lagrimal y provocan síntomas como escozor, enrojecimiento, sensación de cuerpo extraño o visión borrosa transitoria.

Aunque inicialmente estos cuadros suelen ser leves, los especialistas advierten de que pueden complicarse si no se corrigen los hábitos que los originan. El problema se agrava cuando los pacientes minimizan las molestias y demoran la consulta varios días, pensando que se trata de una irritación pasajera.

Lentillas decorativas: un riesgo silencioso

Uno de los factores de mayor preocupación para los oftalmólogos es el uso de lentes de contacto sin control sanitario. Las lentillas de fantasía adquiridas en establecimientos no homologados, utilizadas durante muchas horas seguidas o sin una desinfección adecuada, impiden la correcta oxigenación de la córnea.

Esta falta de oxígeno favorece la aparición de queratitis, una inflamación corneal que genera pequeñas úlceras en la superficie del ojo. Estas microlesiones, aparentemente menores, constituyen la puerta de entrada para infecciones más severas que sí pueden comprometer la visión si no reciben tratamiento a tiempo.

La forma de aplicar los cosméticos también influye. Capas densas de maquillaje mantenidas durante horas, sin pausas ni una limpieza exhaustiva, facilitan la acumulación de residuos en el borde del párpado y alteran el equilibrio natural de la superficie ocular.

La calima, un agravante en Canarias

A estos factores se suma una circunstancia ambiental característica del archipiélago: la presencia de calima. El polvo sahariano en suspensión incrementa la incidencia de conjuntivitis alérgica entre la población canaria, que ya presenta una predisposición mayor a este tipo de procesos.

La reacción alérgica provoca picor y lleva con frecuencia al frotamiento continuado de los ojos. Este gesto, aparentemente inocuo, puede desencadenar otras patologías cuando se repite en el tiempo. Entre ellas destaca el queratocono, una enfermedad corneal que altera la forma de la córnea, genera astigmatismos elevados y, en los casos más avanzados, puede requerir intervenciones complejas, incluido el trasplante de córnea.

Prevención: la clave para unos ojos sanos

Los profesionales insisten en que la mayoría de estas afecciones son evitables con medidas básicas de higiene y sentido común. Recomiendan adquirir las lentillas exclusivamente en establecimientos autorizados, limitar su uso a periodos breves —preferiblemente no superiores a ocho horas—, suspenderlas ante cualquier signo de incomodidad y mantener una correcta hidratación ocular.

En cuanto al maquillaje, aconsejan optar por productos específicos para uso oftalmológico, evitar aplicaciones excesivas cerca del borde del párpado y retirar completamente los cosméticos al finalizar cada jornada. “No hay que alarmarse. El Carnaval puede vivirse con responsabilidad”, concluye el doctor Carreras.

Disfrutar de la fiesta sin descuidar la salud visual se convierte así en el mejor complemento para que la celebración no termine, días después, en una sala de espera.

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