El Carnaval no solo es ritmo, plumas y fantasía sobre el asfalto. Detrás del espectáculo que estos días inunda las calles de la capital tinerfeña, se está gestando una experiencia educativa sin precedentes. Un total de 62 estudiantes y docentes procedentes de once países europeos participan estos días en un programa Erasmus vinculado al Carnaval de Santa Cruz de Tenerife 2026, una iniciativa impulsada a través de Tenerife Job Training que convierte la fiesta en un laboratorio de aprendizaje internacional.

El grupo de participantes, mayoritariamente irlandés, incluye representantes de centros como Blackrock Further Education, Galway Technical Institute, Sallynoggin College of Further Education y Sligo Further Education. A ellos se suman alumnos y profesores llegados desde Alemania, Austria, Bélgica, Italia, Finlandia, Francia, Lituania, Hungría y Ucrania, además de estudiantes españoles y jóvenes vinculados a programas de intercambio universitario y Rotary. La diversidad de procedencias evidencia el interés que despierta el modelo carnavalero chicharrero más allá de las fronteras del archipiélago.

Una inmersión en la maquinaria creativa

La iniciativa combina la formación teórica con la práctica real en el engranaje que hace posible la fiesta. Los estudiantes participan en especialidades tan variadas como diseño y maquillaje, moda, arte y diseño, diseño de interiores, barbería o maquillaje de carrozas. Las sesiones formativas, programadas los días 2, 8 y 13 de febrero, se complementan con un curso de español que utiliza el Carnaval como herramienta de integración cultural y lingüística.

Pero el grueso del aprendizaje se desarrolla sobre el terreno. Los jóvenes se han integrado en talleres y equipos creativos de referencia, trabajando codo con codo con profesionales consagrados. Así, participan en los trabajos artísticos del Recinto Ferial junto a Isidro Castellanos y Juan Castañeda; se suman al día a día de las comparsas Valleiros y Tropicana Infantil; conocen los secretos de los talleres de Santi Castro; colaboran con el equipo Toño Diseña Reina Mayores; se implican en la construcción de carrozas; aportan su mirada en los proyectos coordinados por David Hernández Páez; aprenden en los talleres de Juan Carlos Armas; y se forman con el Team Santana, que desarrolla actividad formativa desde los primeros días de febrero.

Completa el mapa de colaboraciones la participación del TJT Team España, que coordina parte de las actividades para asegurar una experiencia integral a los visitantes.

El Carnaval como plataforma de proyección

Las autoridades locales han querido respaldar esta iniciativa que sitúa a Santa Cruz en el mapa de la formación europea vinculada a las industrias creativas. El alcalde de la ciudad, José Manuel Bermúdez, ha subrayado que el programa constituye “un ejemplo del potencial del Carnaval como plataforma de proyección internacional, intercambio cultural y generación de oportunidades formativas”. Para el regidor, estos días “la ciudad se convierte en un aula abierta donde tradición, creatividad e innovación se dan la mano”.

En la misma línea se ha manifestado el concejal de Fiestas, Javier Caraballero, quien ha puesto en valor “la incorporación de alumnado internacional a los talleres y equipos del Carnaval” por cuanto “refuerza la dimensión profesional de la fiesta y consolida a Santa Cruz como referente europeo en formación vinculada a las industrias creativas”. Caraballero ha querido destacar también “la implicación de diseñadores, comparsas y equipos técnicos que hacen posible esta experiencia”, sin cuyo compromiso el programa no sería viable.

Aprender haciendo en uno de los grandes eventos del país

La filosofía del programa Erasmus asociado al Carnaval se basa en el aprendizaje experiencial. Los estudiantes no se limitan a observar desde la distancia, sino que se integran en procesos reales de diseño, confección, caracterización, producción artística y desarrollo escénico. Es precisamente esa inmersión en la maquinaria de uno de los eventos festivos más relevantes del país lo que confiere valor añadido a la formación recibida.

Para muchos de estos jóvenes, el paso por Santa Cruz supondrá un antes y un después en su trayectoria académica y profesional. La oportunidad de conocer de primera mano cómo se gestan las fantasías que luego deslumbran sobre las tablas, de participar en la construcción de una comparsa o de colaborar en el maquillaje de una carroza constituye un bagaje difícil de obtener en las aulas convencionales.

Mientras el Carnaval 2026 sigue su curso entre el bullicio de las calles, estos sesenta y dos estudiantes europeos escriben su propio capítulo de la fiesta. Un capítulo que no aparecerá en las crónicas de actos multitudinarios, pero que contribuye a proyectar el nombre de Santa Cruz de Tenerife como un referente también en el ámbito de la formación creativa internacional.

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