Paola León Évora se alza con el cetro adulto, mientras María del Carmen Socas Jiménez reina entre los mayores en unas galas marcadas por la participación y el espectáculo
El municipio de Santiago del Teide ha vivido dos noches de intensa actividad carnavalera con la celebración de las galas de elección de la Reina Adulta y la Reina de Mayores del Carnaval de Los Gigantes 2026. La Plaza Buganvilla se convirtió en el epicentro de la fiesta, acogiendo a centenares de personas que no quisieron perderse la designación de las nuevas soberanas.
La primera de las veladas dejó un nombre propio para la historia de estas fiestas: Paola León Évora. La Plaza Buganvilla fue testigo de una gala cargada de magia y color en la que la nueva reina adulta logró imponerse en un certamen reñido. El evento, conducido con profesionalidad por Wendy Fuentes y Gilberto Isande, contó con la actuación estelar de Anaé, cuya presencia sobre las tablas hizo las delicias de un público que vibró con cada uno de los temas interpretados por la artista.
Junto a la vencedora, compartieron protagonismo y focos las aspirantes Amanda de la Caridad Brito Pino, Chiara Caruso, Carolina González Rodríguez y Ana Yanira Espinosa Rodríguez. Las cinco candidatas demostraron sobre la pasarela no solo su elegancia y porte, sino también su profundo conocimiento del espíritu carnavalero, desfilando con soltura y convencimiento ante la atenta mirada del jurado y de los asistentes.
La concejalía de Festejos había preparado una velada con múltiples alicientes que mantuvieron el interés del público hasta el momento cumbre en el que se desveló el nombre de la nueva soberana. Los aplausos y vítores no se hicieron esperar cuando Paola León Évora recibió los atributos que la acreditan como máxima representante del carnaval adulto en esta edición.
La experiencia se sube al trono
Apenas veinticuatro horas después, el mismo escenario acogía una cita igualmente esperada: la Gala de Elección de la Reina de los Mayores. En esta ocasión, la experiencia y la sabiduría que otorgan los años se convirtieron en las grandes protagonistas de una noche inolvidable.
María del Carmen Socas Jiménez fue coronada como nueva reina de los mayores, conquistando al público con su carisma y su innata elegancia sobre las tablas. La gala, dirigida por Sedomir Rodríguez de la Sierra, contó con la presencia de Yanely Hernández como maestra de ceremonias, aportando su inconfundible sentido del humor para amenizar una velada que combinó a la perfección la solemnidad del concurso con el ambiente distendido propio de estas celebraciones.
El certamen reunió también a otras tres aspirantes que demostraron que el carnaval no entiende de edades. Mercedes Elena González Pastrano, Florinda Mendoza Hernández y María Sol Benedicto Perea compartieron candidatura con la ganadora, regalando al público momentos de auténtica emoción y demostrando que la ilusión por la fiesta se mantiene intacta pase el tiempo que pase.
Todas ellas desfilaron con una soltura envidiable, exhibiendo fantasías cuidadosamente elaboradas que pusieron de manifiesto el trabajo y la dedicación de diseñadores y patrocinadores. El público, entregado, coreó y aplaudió a cada una de las aspirantes en una noche que se recordará durante mucho tiempo.
Desde el Ayuntamiento de Santiago del Teide quisieron felicitar públicamente a las nuevas reinas y hacer extensivo el agradecimiento al resto de participantes, así como a los profesionales que hicieron posible ambas veladas. Diseñadores, patrocinadores, técnicos y colaboradores recibieron el reconocimiento de la corporación municipal por su implicación en unas galas que contribuyen a engrandecer un carnaval que edición tras edición gana en proyección y seguimiento.
Con las nuevas soberanas ya coronadas, el Carnaval de Los Gigantes encara ahora la recta final de su programación con la energía renovada y la certeza de que la magia de estas fiestas sigue más viva que nunca en este rincón privilegiado de Tenerife. Las reinas tomarán el testigo y se convertirán en las máximas embajadoras de una celebración que trasciende lo meramente festivo para convertirse en seña de identidad de todo un municipio.