La sociedad pública Promoción de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria S.A. autorizó un gasto superior al millón de euros para asegurar las actuaciones de Ozuna y Luck Ra durante las pasadas carnestolendas, a los que se suma el concierto de Marc Anthony, elevando la factura total de los tres fichajes a casi dos millones y medio de euros. Los contratos, tramitados por procedimientos negociados sin publicidad, incluyeron además una cláusula de pago inmediato el mismo día de las actuaciones, una fórmula que acelera los tiempos habituales de la administración.
El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2026 no solo dejará huella por el ambiente festivo que invadió las calles de la ciudad, sino también por el impacto económico que sus conciertos estelares han tenido en las arcas municipales. La sociedad pública Promoción de la Ciudad, dependiente del Ayuntamiento capitalino, autorizó un desembolso global de 1.064.650 euros para cerrar las actuaciones de Ozuna y Luck Ra, dos de los nombres que encabezaron el cartel de las últimas ediciones festivas.
A esta cantidad se suma el concierto de Marc Anthony, cuya contratación supuso un gasto adicional de 1.395.860 euros. De esta forma, el fichaje de estas tres grandes figuras internacionales ha tenido un coste total de 2,46 millones de euros para las arcas públicas, una cifra que evidencia la apuesta del gobierno municipal por atraer a las masas con nombres de primer nivel, pero que también abre el debate sobre la concentración del presupuesto en adjudicaciones directas sin concurrencia competitiva.
Ozuna: 6.330 euros por minuto sobre el escenario
El grueso de la inversión recayó sobre el concierto del ídolo de la música urbana Ozuna. El expediente administrativo detalla que su actuación fue adjudicada a la mercantil PD Eventos y Fiestas Canarias S.L. por un importe final de 759.700 euros, impuestos incluidos. El puertorriqueño subió al escenario de la Plaza de Manuel Becerra en la madrugada del domingo 1 de marzo, justo después de la celebración de la Gran Cabalgata del sábado 28 de febrero.
Su espectáculo arrancó a las 00:00 horas y se prolongó durante exactamente dos horas. Si se desglosa el presupuesto por tiempo de actuación, la administración local abonó aproximadamente 6.330 euros por cada minuto que el cantante permaneció sobre las tablas de La Isleta, una cifra que refleja el agresivo esfuerzo financiero realizado para garantizar su presencia en el evento.
Luck Ra y la misma fórmula de contratación
Apenas unas horas antes, el mismo recinto portuario había sido el epicentro del Carnaval de Día del viernes 27 de febrero, con la actuación del artista argentino Luck Ra. Para este concierto, el ente de Promoción firmó un acuerdo por valor de 304.950 euros con la productora Macaronesia Events S.L. En ambos casos, el Ayuntamiento recurrió al procedimiento negociado sin publicidad, una fórmula administrativa que permite esquivar el concurso abierto y adjudicar los contratos de forma directa amparándose en la exclusividad de los derechos de representación de los artistas.
Los pliegos técnicos de ambos contratos argumentan que la naturaleza de estas estrellas es personalísima e insustituible para el éxito del evento, lo que justificaría, según el gobierno municipal, la vía rápida utilizada.
Pago inmediato: una cláusula exprés
Más allá del elevado importe de las contrataciones, los expedientes esconden otra particularidad que se aleja del ritmo habitual de la burocracia municipal. La Sociedad de Promoción aceptó una exigencia de liquidez inmediata por parte de los artistas, comprometiéndose a abonar el importe íntegro el mismo día de la actuación. Las transferencias bancarias quedaban condicionadas únicamente a la firma del acta de recepción tras el evento, un trato exprés que contrasta frontalmente con los meses de espera que suelen soportar los proveedores ordinarios de la ciudad.
Un modelo festivo bajo debate
La suma de estos tres fichajes eleva la factura total a 2,46 millones de euros, una cantidad que sitúa en el centro del debate la sostenibilidad del modelo festivo impulsado por el Ayuntamiento capitalino. Sus defensores argumentan que la política de grandes eventos garantiza la proyección internacional y la afluencia masiva de público, dinamizando la economía local y consolidando el Carnaval como uno de los referentes del archipiélago. Sin embargo, las voces críticas señalan que esta estrategia concentra gran parte del presupuesto público en adjudicaciones directas sin margen para la libre competencia empresarial, y cuestionan si el retorno económico justifica unas cifras que, en cualquier caso, ya forman parte de la historia del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2026.