El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife ha irrumpido en las salas del Círculo de Bellas Artes con una propuesta transgresora. La exposición Pim pam pum… ¡¡¡Fuego!!!, del artista Cristóbal Tabares y un colectivo de colaboradores, fue inaugurada el pasado jueves, fusionando el espíritu festivo callejero con la reflexión artística contemporánea.

La muestra, enmarcada en la conmemoración del Centenario de la institución (1925-2025) y organizada con la colaboración de Sanieco y la Asociación Cultural La Flor de la Gorgolana de Arafo, podrá visitarse hasta el 14 de febrero. El horario de apertura es de martes a sábado, de 10:00 a 13:00 y de 17:00 a 20:00 horas, en la sede de la calle del Castillo, 43.

Según el comisario Octavio Zaya, presente en la inauguración junto al artista y al presidente Pepe Valladares, el proyecto “traslada el Carnaval al territorio de las artes visuales como un principio estético y político”. Se trata, explicó, de una “propuesta colectiva y polifónica” que desordena temporalmente las convenciones del arte, al tiempo que parodia y se apropia de símbolos de la autoridad cultural para celebrar el trabajo comunitario y las expresiones populares.

El propio Cristóbal Tabares define el punto de origen de la creación como “el exceso”: la acumulación, la fiesta de lo carnal y lo plástico, y la belleza de lo tóxico y efímero. Desde ese lugar, la exposición construye “un universo abierto, inacabado y plural, donde el significado no se decreta, sino que brota de la interacción, el conflicto y la celebración conjunta”.

Zaya profundizó en esta idea, recordando que el Carnaval ha funcionado históricamente como una forma de resistencia simbólica frente a los poderes políticos, religiosos y culturales. Más que una simple fiesta, subrayó, es un fenómeno cultural profundo que propone una visión alternativa del mundo: irreverente, colectiva y liberadora, donde se suspenden las jerarquías y la risa se erige en herramienta crítica.

En este contexto, el cuerpo adquiere un papel protagonista. No como una figura idealizada, sino como un concepto abierto, excesivo y en perpetua metamorfosis, vinculado a los ciclos de renovación y cambio que definen el alma del Carnaval. La exposición se presenta así como un espacio donde lo festivo se convierte en un potente lenguaje de cuestionamiento y creación colectiva.

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