La borrasca Theresse obligó a posponer las fiestas de marzo, pero los rezagados de la isla respondieron masivamente y disfrutaron de una noche de disfraces, sardina y fuegos artificiales

El último carnaval del año en Gran Canaria se despidió por todo lo alto. Miles de personas decidieron guardar sus disfraces hasta el último momento para participar ayer en las fiestas de Carrizal, que tuvieron que ser aplazadas debido a las malas condiciones meteorológicas provocadas por la borrasca Theresse el pasado mes de marzo.

El temporal obligó a los organizadores a reestructurar por completo el calendario de actos principales, trasladándolos más allá de la Semana Santa. Pese al retraso, el espíritu carnavalero no decayó. Al contrario: Carrizal volvió con más fuerza que nunca y se convirtió en el punto de encuentro de los rezagados de los carnavales de la isla, que se volcaron en la cabalgata y prolongaron la fiesta hasta altas horas de la madrugada.

Un circulo ambulante de gladiadores, piratas y fantasía

Las ganas de diversión no faltaron entre las mascaritas y los personajes que desfilaron por las principales calles de Carrizal. A nadie le importó el retraso. El recorrido finalizó en El Burrero, donde se procedió a la quema de la sardina y la playa se iluminó con el tradicional espectáculo de fuegos artificiales lanzados desde el mar, uno de los grandes atractivos de esta celebración.

Este año, además, el carnaval carrizalero celebró su 40º aniversario. Y lo hizo con una temática dedicada a los gladiadores, una elección que el presidente del Patronato del Carnaval, Antonio Ramírez, explicó como “una metáfora de la lucha y las dificultades” que el colectivo ha tenido que superar durante estas cuatro décadas para mantener vivo el espíritu de la fiesta.

La cabalgata contó con la participación de 22 carrozas de distintos colectivos y empresas. Muchas de ellas habían aguardado hasta este momento para aparcar los vehículos en sus cocheras hasta el próximo año, después de haber participado en las carnestolendas de Las Palmas de Gran Canaria, Maspalomas, Telde, Mogán y Vecindario.

Piratas con indios, zombis con unicornios: la mezcla perfecta

El desfile fue un auténtico circo ambulante lleno de color y diversión. Por las calles se pudieron ver piratas, vaqueros y vaqueras conviviendo en paz con indios e indias, pilotos de aviones, zombis, azafatas, corsarios, unicornios, fantasías marinas, pitufos, animadores, murgas y comparsas. Una mezcla heterogénea que demuestra la esencia participativa de este carnaval.

Precisamente ese carácter abierto y popular es lo que distingue a las fiestas de Carrizal. Según destacó Antonio Ramírez, el carnaval carrizalero presume de ser “uno de los más participativos de Gran Canaria”, y su fortaleza reside “en la implicación del pueblo, los colectivos, las murgas y el tejido comercial, más allá de grandes inversiones o artistas de renombre”.

Dispositivo de seguridad y jornada familiar de cierre

El operativo de seguridad funcionó sin incidentes destacables. La Policía Local de Ingenio, la Guardia Civil, Protección Civil y la Policía Canaria, junto con otros dispositivos de emergencias, trabajaron de forma coordinada para garantizar que el acto principal transcurriera con normalidad.

Pero la fiesta no terminó con la quema de la sardina. Este domingo, el Carnaval de Carrizal pone el broche final con una jornada especialmente pensada para las familias en la plaza de La Jurada. De 11:00 a 14:00 horas se instalará un ludopark, y de 16:00 a 19:00 horas tendrá lugar el Carnaval Infantil. Así concluirá una semana festiva que, aunque llegó tarde, no ha perdido ni un ápice de su participación, su alegría y su magia.

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