El reconocido letrista anuncia su retirada con un emotivo repaso a sus 20 años de trayectoria, 15 premios de interpretación y 5 criticones, y lanza un mensaje a las nuevas generaciones: “Intenten hacer cosas nuevas”.

Veinte años dan para mucho. Para escribir cientos de letras, para ver crecer a miles de niños sobre un escenario, para cosechar premios y, sobre todo, para aprender. Ese es el balance que hace Airam Bazzocchi, uno de los letristas más reconocidos del panorama murguero infantil en Canarias, tras anunciar su retirada definitiva.

Con la cabeza alta y el deber cumplido, Bazzocchi cierra una etapa que comenzó en 2004 y que le ha llevado a firmar algunos de los textos más recordados del género. “Me prometí que cuando no diera el nivel requerido o no pintara nada, por el rumbo del concurso, me iría. Así que hasta aquí”, explica en un emotivo mensaje en el que repasa sus dos décadas de dedicación a las murgas infantiles.

Una trayectoria plagada de reconocimientos

El historial de Bazzocchi habla por sí solo. Quince premios de interpretación y cinco criticones jalonan una carrera que arrancó en 2004 con un tercer premio de interpretación para la murga Guachi, compartido con Víctor Asensio. “Gracias por confiar en mi primera letra infantil”, recuerda agradecido.

A partir de ahí, una sucesión de éxitos que incluye primeros premios con Distraídos y Rebeldes, accésits con Mamelones, y un rosario de galardones que se extiende hasta 2024. El último año, precisamente, logró el Criticón y el segundo premio de interpretación con Distraídos, un broche de oro que, sin embargo, no ha hecho cambiar su decisión.

Pero Bazzocchi no se limita a enumerar trofeos. Detrás de cada uno de ellos, subraya, “hubieron de media 45 niños que se lo curraron, que aprendieron pero, sobre todo, me enseñaron”. Una declaración de principios que refleja su forma de entender la murga: como un espacio de aprendizaje mutuo, de transmisión y de pasión compartida.

Crítica al rumbo del concurso

El comunicado del letrista no elude una reflexión sobre el momento que atraviesan las murgas infantiles. Bazzocchi lamenta que pocos letristas adultos hayan ayudado a mantener viva la pasión por este género, y lanza un mensaje claro a quienes continúan en la brecha.

“Intenten hacer cosas nuevas. No se enroquen en hacer lo mismo de siempre para triunfar. El Carnaval es creación y atrevimiento. Hoy en día es repetición y conformidad”, sentencia. Una crítica directa a una deriva que, a su jurio, aleja a las murgas de su esencia más genuina: la innovación, la búsqueda de nuevos caminos, el riesgo.

“Nací Bamba y vivo/muero Distraído”

Con su característico estilo, Bazzocchi cierra su despedida con una frase que lo define: “Nací Bamba y vivo/muero Distraído”. Una declaración de identidad que resume su vinculación con dos de las agrupaciones que marcaron su trayectoria.

Su legado queda. Veinte años de letras, de críticas, de niños que aprendieron a amar la murga subidos a un escenario. Y un consejo final que resuena como un testamento: la creación por encima de la repetición, el atrevimiento frente a la conformidad. El Carnaval, y las murgas infantiles, le deben mucho.

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