El portavoz del Gobierno de Canarias repasa su historia personal en una entrevista publicada por el periódico El Día, en la que recuerda sus orígenes familiares, la muerte de su padre, el papel fundamental de las mujeres de su familia, su etapa como empresario y uno de los episodios más emotivos de su trayectoria política: la suspensión del Carnaval de Santa Cruz durante la pandemia.
Detrás de las responsabilidades institucionales y de la exposición pública que supone ser portavoz del Gobierno de Canarias existe una historia personal marcada por el esfuerzo, las experiencias familiares y una trayectoria profesional que comenzó mucho antes de llegar a la política. Así lo muestra el periódico El Día en una interesante entrevista a Alfonso Cabello, en la que el político tinerfeño se aleja por un momento de la actualidad para compartir recuerdos y vivencias que han marcado su carácter.
Nacido en Santa Cruz de Tenerife, Cabello creció entre la capital y San Andrés, donde su familia tenía un establecimiento hostelero llamado Los Pinchitos. Aquel negocio familiar se convirtió en su primera escuela profesional. Con apenas nueve años ya ayudaba detrás de la barra, aunque necesitaba subirse a una caja de refrescos para alcanzar la cafetera y preparar los cafés de los clientes.
Una experiencia que recuerda con humor, pero que también identifica como el origen de su relación con el trabajo, el esfuerzo y el contacto directo con las personas. Aquellos primeros años entre mesas y clientes dejaron una huella que, con el paso del tiempo, terminaría influyendo en su manera de entender el servicio público.
Una infancia entre Santa Cruz y San Andrés y una pérdida que lo cambió todo
Su infancia estuvo repartida entre la vida cotidiana de Santa Cruz y los fines de semana en San Andrés. Una doble vinculación que explica el especial cariño que mantiene por ambos lugares.
Sin embargo, su juventud estuvo marcada por un acontecimiento especialmente doloroso: el fallecimiento de su padre cuando estaba a punto de cumplir los 18 años. Su progenitor había atravesado un largo proceso de enfermedad, con graves complicaciones renales, trasplantes fallidos, amputaciones y sesiones de hemodiálisis.
Pese a las dificultades, Cabello recuerda a su padre como una persona de carácter positivo, que mantuvo el buen humor incluso durante los momentos más complicados.
Aquella pérdida supuso un antes y un después en su vida. En ese proceso de maduración tuvo un papel determinante su hermana mayor, trece años mayor que él, que se convirtió en una referencia fundamental durante su adolescencia.
El político reconoce que su familia estuvo tradicionalmente dirigida por mujeres. Su abuela, su madre y su hermana fueron las figuras que sostuvieron el hogar y asumieron buena parte de las responsabilidades familiares y económicas.
Una influencia que se prolongó hasta el fallecimiento de su madre, hace tres años. Todavía hoy, según relata en El Día, siente el impulso cotidiano de levantar el teléfono para llamarla y compartir con ella cualquier decisión o acontecimiento.
También mantiene una asignatura pendiente con la figura paterna: haber podido compartir una conversación desde la edad adulta, cuando ambos pudieran conocerse más allá de la relación entre un padre y un hijo adolescente.
De emprendedor hostelero a responsable público
Antes de incorporarse a la política, Alfonso Cabello desarrolló diferentes actividades profesionales. Una de las más curiosas fue su aventura empresarial en el sector de la restauración, donde llegó a poner en marcha uno de los primeros establecimientos especializados en kebab de Santa Cruz de Tenerife.
El local estaba situado frente al conocido restaurante Viva María, en las proximidades de Rambla Pulido. La iniciativa tuvo una buena acogida y le permitió ampliar posteriormente el negocio con otro establecimiento en el entorno universitario de La Laguna.
Aquella etapa le dejó recuerdos y también algunas marcas físicas de las largas jornadas de trabajo, especialmente por las horas dedicadas a preparar y cortar la carne.
Su camino profesional continuó vinculado al turismo, los estudios relacionados con el sector y la publicidad, hasta que surgió la oportunidad de incorporarse al ámbito institucional. Una colaboración relacionada con estudios turísticos para el Cabildo de Tenerife fue una de las puertas de entrada a una nueva etapa.
Más adelante pasó por Atlantis Publicidad y terminó incorporándose al equipo de José Manuel Bermúdez en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Un recorrido que demuestra que su llegada a la política estuvo precedida por experiencias en diferentes sectores económicos.
La independencia económica como forma de libertad
Otro de los aspectos que aborda durante la conversación es su relación con el dinero. Cabello reconoce que siempre ha procurado mantener bajo control sus gastos habituales, una filosofía que relaciona directamente con la independencia personal.
Para él, disponer de unos compromisos económicos ajustados significa conservar la libertad de tomar decisiones profesionales y personales sin sentirse condicionado por una determinada situación laboral o salarial.
No lo plantea como una cuestión de ahorrar por ahorrar, sino como una manera de poder elegir su propio camino y abandonar aquellos lugares o responsabilidades en los que no se encuentre cómodo.
Una reflexión que también conecta con su experiencia anterior en la hostelería y con el conocimiento directo de las dificultades que atraviesan muchos trabajadores del sector.
La suspensión del Carnaval durante la pandemia: uno de sus momentos más duros
Entre los recuerdos que más le han marcado durante su trayectoria pública aparece uno estrechamente relacionado con el mundo del Carnaval: el anuncio de la suspensión de las fiestas de Santa Cruz de Tenerife durante la pandemia de la COVID-19.
Cabello recuerda aquella comparecencia como una de las situaciones emocionalmente más difíciles que ha tenido que afrontar. No se trataba únicamente de comunicar que la fiesta no podría celebrarse, sino de asumir las consecuencias que aquella decisión tendría para cientos de profesionales y empresas que dependen económicamente del Carnaval.
Diseñadores, costureros, artesanos, trabajadores audiovisuales, empresas de producción y numerosos profesionales veían cómo desaparecía una de sus principales fuentes de ingresos.
La responsabilidad de trasladar aquella noticia terminó superándole emocionalmente. Según cuenta en la entrevista, llegó a llorar durante la comparecencia, aunque la mascarilla que llevaba puesta le permitió disimular parcialmente las lágrimas.
Un episodio que refleja la dimensión humana que existe detrás de determinadas decisiones institucionales y que pone de manifiesto el vínculo de Cabello con una de las principales señas de identidad cultural y festiva de Tenerife.
Las preocupaciones de un portavoz más allá de su despacho
En la parte final de la conversación, Alfonso Cabello también reflexiona sobre las exigencias de su actual responsabilidad política. Reconoce que el ritmo de trabajo y la presión son elevados, hasta el punto de que su dedicación al Gobierno de Canarias requiere una importante inversión de tiempo y energía.
También admite que, en ocasiones, su manera de afrontar los acontecimientos es demasiado rápida y que le gustaría disponer de más tiempo para asimilar determinadas experiencias.
Cuando habla del futuro, sus aspiraciones no se centran exclusivamente en alcanzar nuevos objetivos profesionales. Una de sus principales preocupaciones es conservar la ilusión por el trabajo diario y mantener la motivación que le ha acompañado durante su trayectoria.
En cuanto a Canarias, expresa su inquietud por el clima de crispación y la incertidumbre que pueden afectar a la convivencia y al modelo de vida del Archipiélago.
El valor de conocer a las personas que están detrás de los cargos
La entrevista publicada por El Día permite descubrir una faceta menos conocida de Alfonso Cabello. Una conversación que deja en segundo plano los debates políticos para acercarse a sus orígenes, sus recuerdos familiares, sus experiencias empresariales y las emociones que han acompañado algunas de las decisiones más difíciles de su carrera.
Desde aquel niño que preparaba cafés en el negocio familiar de San Andrés hasta el actual portavoz del Gobierno de Canarias, su historia está marcada por el trabajo, la capacidad de adaptación y el protagonismo de una familia que siempre ha sido su principal referencia.
Porque, más allá de los cargos y las responsabilidades públicas, permanece la historia de una persona que todavía recuerda a su padre, echa de menos las llamadas diarias a su madre y lleva consigo las enseñanzas de aquellos primeros años detrás de una barra.