El ilustrador de Punta del Hidalgo conquista por tercer año consecutivo el cartel del Carnaval chicharrero con ‘El legado de un imperio’, una obra que reivindica la memoria histórica de la fiesta y el papel de sus grandes referentes.

Nareme Melián vuelve a situarse en el centro de la actualidad carnavalera. El ilustrador tinerfeño ha ganado por tercer año consecutivo el concurso del cartel anunciador del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, esta vez con El legado de un imperio, una propuesta que mira al pasado para rendir homenaje a quienes contribuyeron a construir la identidad de una de las fiestas más importantes de Canarias.

Su participación en el certamen santacrucero tuvo, además, una motivación especial: presentar también una propuesta para el Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria. Aunque su diseño para la capital grancanaria llegó a la fase final, finalmente no resultó elegido. La intención de Melián era que ambos trabajos funcionaran como dos partes de una misma creación, tendiendo puentes entre las dos grandes celebraciones carnavaleras del archipiélago.

Dos carteles unidos por una misma idea

Las propuestas compartían elementos visuales y una concepción artística común. Los tonos azules y violetas del fondo, los vínculos cromáticos entre las prendas representadas y otros detalles gráficos buscaban conectar ambas composiciones. Entre ellos destacaba la relación entre una bandera arcoíris y el motivo sonoro de una trompeta, concebida como un nexo simbólico entre los dos carnavales.

Más allá de la competición, el artista pretendía transmitir un mensaje de unión. Para Melián, las fiestas de Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria forman parte de un patrimonio cultural compartido que merece ser reconocido y celebrado desde el respeto a las particularidades de cada ciudad.

Un homenaje a los maestros del Carnaval

El legado de un imperio es también una reivindicación de la memoria carnavalera. La obra incorpora referencias a figuras que dejaron una huella importante en la evolución de la fiesta, como María Isabel Coello, Enrique González, Manolo Monzón y Juan Galarza.

A través de estos guiños, Melián pone en valor el trabajo de quienes abrieron camino y contribuyeron a consolidar las tradiciones que hoy siguen vivas. El cartel no se limita a anunciar una nueva edición del Carnaval, sino que invita a mirar hacia atrás y reconocer a las personas que hicieron posible su desarrollo.

El ilustrador considera fundamental que las nuevas generaciones conozcan esta historia. En su opinión, el Carnaval debe conservar su memoria y transmitirla a los más jóvenes, especialmente en un momento en el que las actividades relacionadas con la elaboración de disfraces y la participación en murgas dentro de los centros educativos encuentran cada vez más dificultades para hacerse un hueco.

Una vocación nacida junto al Carnaval

La relación de Nareme Melián con el dibujo comenzó durante su infancia, vinculada a un entorno muy cercano a la fiesta. Entre sus primeros recuerdos se encuentra la Sala de Fiesta Barbacoa, en Tacoronte, donde trabajaba su madre y donde empezó a desarrollar su interés por la ilustración.

Con el paso del tiempo, aquella afición se convirtió en una forma de expresión artística con personalidad propia. Su proceso creativo conserva una importante dimensión artesanal: comienza dibujando a lápiz sobre papel, trabaja las texturas manualmente y posteriormente digitaliza las ilustraciones para completar el diseño final.

El artista también conserva sus bocetos originales, consciente de que forman parte de la historia de cada obra. Esa documentación constituye para él un archivo personal que permite preservar el proceso creativo y mantener un vínculo tangible con el Carnaval.

La importancia de conservar la esencia artesanal

En un contexto marcado por el desarrollo de nuevas tecnologías y herramientas de inteligencia artificial, Melián defiende el valor del trabajo manual y de las referencias culturales que dan sentido a una creación artística.

Su preocupación es que la utilización indiscriminada de herramientas automatizadas pueda conducir a una cierta uniformidad estética y dejar en segundo plano los elementos humanos, históricos y materiales que enriquecen una obra.

Por eso, conservar los dibujos, los bocetos y las texturas originales no es únicamente una cuestión de método. También supone mantener viva una parte del patrimonio creativo que acompaña a la fiesta.

El Carnaval empieza mucho antes de salir a la calle

Para Nareme Melián, el Carnaval no se limita a los grandes concursos, las galas o los días de celebración multitudinaria. Su esencia también se encuentra en todo lo que sucede antes: las reuniones, el trabajo de las costureras, la búsqueda de tejidos, la preparación de los disfraces y la convivencia entre quienes participan en los grupos.

Esa dimensión colectiva es, a su juicio, una de las mayores riquezas de la fiesta. El Carnaval es una expresión de comunidad, un espacio donde la creatividad individual se pone al servicio de un proyecto compartido.

Con El legado de un imperio, el ilustrador vuelve a demostrar que un cartel puede ser mucho más que una imagen promocional. Su propuesta reivindica la memoria, reconoce a los pioneros y recuerda que el futuro del Carnaval también depende de conocer y proteger su pasado.

 

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