La situación que enfrenta a la murga Los Avispados y la asociación de vecinos Tamogán continúa sumando nuevos capítulos en el barrio de Las Delicias, en Santa Cruz de Tenerife, en un conflicto que ha puesto de relieve la importancia de garantizar espacios adecuados para el desarrollo de la actividad carnavalera y el correcto uso de las instalaciones públicas.

Según ha informado Atlántico Hoy, las cerraduras del local municipal gestionado por la asociación vecinal han vuelto a ser sustituidas por segunda vez en pocos días. Este nuevo episodio llega después de que trascendiera la denuncia presentada por la murga, que aseguró que parte de su material permanecía retenido en el interior de las instalaciones tras impedirse su acceso al inmueble.

La publicación de estos hechos llevó al Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife a revisar la situación administrativa del inmueble y de la propia asociación. Fruto de esa comprobación, el Consistorio detectó diversas irregularidades, entre ellas la modificación de las cerraduras de un edificio de titularidad municipal sin autorización, además de constatar que la entidad vecinal no había actualizado su documentación desde 2019 y que había sido dada de baja del registro de asociaciones, encontrándose en una situación administrativa irregular.

Como consecuencia, el Ayuntamiento ha iniciado el procedimiento para recuperar la posesión del edificio municipal y desalojar a la asociación, aunque dicho expediente todavía no ha concluido.

La murga recibe una propuesta para retirar su material

De acuerdo con la información publicada por Atlántico Hoy, durante el pasado fin de semana el presidente de Tamogán contactó con el vicepresidente de Los Avispados para comunicarle que podía retirar los enseres almacenados en el local. Para ello, se solicitaba la entrega de una copia del Documento Nacional de Identidad y la firma de un documento acreditando que no quedaba ningún material pendiente de recoger.

Poco después de esa comunicación, las cerraduras del inmueble volvieron a ser sustituidas. Desde el Ayuntamiento han confirmado que el cambio no fue realizado por la administración municipal, mientras que la asociación vecinal no ha ofrecido explicaciones públicas sobre quién llevó a cabo esa actuación.

La denuncia continúa en manos de la Policía

Mientras tanto, la murga asegura que todavía no ha recibido novedades por parte de la Policía Nacional respecto a la denuncia presentada.

En ella, el colectivo carnavalero expone que varios de sus enseres —entre ellos mesas, sillas, tarimas, una máquina de cotufas o un grifo de cerveza— permanecieron dentro del local después de que, presuntamente, se les impidiera el acceso mediante el cambio de cerraduras.

Los Avispados explican que utilizaban estas instalaciones gracias a un acuerdo verbal alcanzado con la anterior directiva de la asociación, comprometiéndose únicamente a asumir los gastos derivados de los suministros mientras desarrollaban allí su actividad. Según la murga, durante el tiempo que utilizó el local abonó esos importes sin objeciones.

Sin embargo, tras finalizar el Carnaval y dejar de utilizar las dependencias, aseguran que continuaron recibiendo reclamaciones económicas correspondientes a consumos de agua y electricidad que no reconocían como propios.

También se denuncian posibles usos irregulares del inmueble

Otro de los aspectos recogidos en la denuncia hace referencia al supuesto alquiler del local municipal para la celebración de cumpleaños, fiestas privadas u otros eventos, una actividad que, según sostiene la murga, habría generado los consumos cuya factura posteriormente se les reclamaba.

Sobre este asunto, el concejal de Patrimonio y del distrito Suroeste, Javier Rivero, manifestó a Atlántico Hoy que el Ayuntamiento ha tenido conocimiento de estas denuncias, aunque hasta el momento no ha podido confirmar que dichas actividades se hubieran producido.

El medio también recoge que algunos vecinos habrían trasladado de forma anónima la existencia de presuntos alquileres del inmueble municipal, aunque sin aportar pruebas que permitan acreditarlos.

Por el momento, el Ayuntamiento no prevé abrir una investigación específica sobre estos hechos, ya que el procedimiento administrativo para recuperar el edificio municipal continúa su tramitación.

Un conflicto que afecta al tejido carnavalero

Más allá del procedimiento administrativo y de las posibles responsabilidades que puedan determinar las autoridades competentes, este conflicto vuelve a poner de manifiesto la necesidad de ofrecer seguridad jurídica y estabilidad a las agrupaciones del Carnaval, auténticos pilares del patrimonio festivo de Santa Cruz de Tenerife.

Las murgas desarrollan durante todo el año una intensa labor cultural, social y participativa que trasciende el propio concurso carnavalero, por lo que disponer de espacios adecuados para sus ensayos, almacenamiento de material y convivencia resulta fundamental para seguir fortaleciendo una de las manifestaciones populares más representativas de la capital tinerfeña.

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