La agrupación carnavalera, que ensayaba en el local de Tamogán, asegura que le cambiaron las cerraduras y le impiden recuperar material profesional valorado en miles de euros al negarse a pagar recibos de luz y agua que consideran ajenos a su actividad
La murga Los Avispados, una agrupación carnavalera fundada hace apenas dos años en la capital tinerfeña, ha presentado una denuncia ante la Policía Nacional contra el presidente de la asociación de vecinos Tamogán por una presunta apropiación indebida, según ha podido conocer Atlántico Hoy. El conflicto, que se ha prolongado durante meses, tiene su origen en un desacuerdo económico por los gastos de luz y agua de las instalaciones donde la murga ensayaba, y que ha derivado en la retención de numerosos enseres propiedad de los murgueros.
La información recopilada por Atlántico Hoy indica que la murga llegó a un acuerdo verbal con la asociación vecinal hace aproximadamente un año y medio para utilizar el local de ensayo de forma gratuita tres días a la semana entre septiembre y enero, con el único compromiso de hacerse cargo de los gastos de suministros. Sin embargo, lo que comenzó siendo una colaboración basada en la buena voluntad se ha convertido en un contencioso que ha terminado en los tribunales.
Un conflicto por gastos que se dispararon
Según la denuncia, a la que ha tenido acceso Atlántico Hoy, en un principio la asociación les aseguró que los gastos mensuales de luz y agua solían oscilar entre los 100 y 120 euros. No obstante, con el paso de los meses, las facturas fueron incrementándose hasta superar los 400 euros mensuales, una cantidad que la murga, formada por personas que compaginan su afición con sus trabajos, lograba sufragar gracias a una cantina que montaban en días señalados.
El problema estalló cuando, tras finalizar el Carnaval y cesar los ensayos, la asociación vecinal les reclamó el pago de los recibos de los meses en los que la murga ya no utilizaba el local. Según la denuncia, la cantidad exigida ascendía a entre 450 y 500 euros mensuales, una cifra que Los Avispados se negaron a abonar al considerar que el aumento del gasto no se correspondía con su uso, sino con otras actividades organizadas en la cancha anexa, como cumpleaños o eventos con castillos hinchables y focos de gran consumo. “Se rompe el acuerdo”, sostiene la denuncia.
Cambio de cerraduras y enseres retenidos
La negativa de la murga a abonar esos recibos desencadenó la reacción de la asociación vecinal. Según relata el vicepresidente de Los Avispados a Atlántico Hoy, el presidente de Tamogán cambió las cerraduras del local, impidiéndoles el acceso y reteniendo todo el material que la murga tenía almacenado en el interior. Esta decisión les ha impedido recuperar enseres de su propiedad, entre los que se encuentran una máquina industrial de hacer palomitas, un grifo de cerveza cedido por el proveedor Estrella Galicia, centenares de mesas y sillas, tarimas y espejos-biombo.
El vicepresidente ha señalado que estos objetos no solo eran utilizados por la murga, sino que son de su propiedad personal y los necesita para desarrollar su actividad profesional. De hecho, ha tenido que comprar nuevas mesas y sillas porque las originales permanecen retenidas en el local de la asociación vecinal.
Versiones encontradas y futuro incierto
Consultado por Atlántico Hoy, el presidente de la asociación de vecinos Tamogán ha manifestado que no le consta “ninguna denuncia” y ha asegurado que la murga Los Avispados “no continúa su actividad en el Carnaval”. Además, ha indicado que, al haber finalizado las actividades lectivas en la asociación, los enseres podrán ser recogidos en septiembre.
Esta versión contrasta con la de la murga, que insiste en la retención indebida de su material y en la necesidad de recuperarlo para poder seguir adelante con su proyecto carnavalero. El conflicto, que ha pasado de ser un desacuerdo económico a un asunto judicial, evidencia la fragilidad de los acuerdos verbales y la importancia de la planificación en las relaciones entre agrupaciones culturales y entidades vecinales. Ahora será la justicia la que determine si existe o no apropiación indebida y si la retención de los enseres ha vulnerado los derechos de la murga.