Por primera vez, dos murgas del área metropolitana —Tras con Tras (Santa Cruz) y Malcriadas (La Laguna)— se atrevieron con el concurso del Norte. Una de ellas alcanzó la final. Un motivo más que suficiente para que el resto de grupos se animen.

El carnaval vive de valentías. Y en 2026, dos murgas escribieron una página que nadie podrá borrar. Por primera vez en la historia, el concurso norteño —esa joya que crece cada año en talento y calidez— acogió en sus filas a dos agrupaciones procedentes del ámbito del concurso de Santa Cruz: Tras con Tras, desde la capital, y Malcriadas, desde La Laguna.

Ambas se convirtieron en pioneras. Ambas rompieron el miedo al «otro lado» de la Isla. Y aunque los resultados fueron dispares —Malcriadas plantó cara con dignidad y arte en un terreno nuevo, mientras que Tras con Tras logró nada menos que meterse en la final—, lo realmente importante es el mensaje que dejan tras de sí.

El Norte ya no es una tierra extraña. Es una alternativa real, viva y acogedora.

Y si una murga de Santa Cruz ha sido capaz de llegar a la final en su primer intento, ¿qué excusa queda para el resto?

Un impulso necesario para un concurso que llegó a peligrar

No es ningún secreto: el concurso del Norte ha pasado por momentos difíciles. En algún momento, la falta de grupos hizo peligrar su propia existencia. Las inscripciones no terminaban de arrancar y el temor a perder esta tradición norteña era más real que nunca. Sin embargo, la llegada de murgas como Tras con Tras y Malcriadas puede suponer el revulsivo definitivo. Porque si los grupos del Sur se animan, el certamen no solo sobrevive, sino que se fortalece. Más grupos significan más actuaciones, más público, más ambiente y, sobre todo, la garantía de que este concurso no desaparecerá, sino que florecerá como una oportunidad para todos.

Una oportunidad, no una amenaza

Participar en el Norte no es una deserción, sino una expansión. Es llevar la esencia crítica, la ironía y el color de las murgas sureñas a un escenario que las recibe con los brazos abiertos. Es medirse con otros estilos, aprender de otras murgas, y volver a casa con más tablas, más repertorio y más orgullo. Además, el público norteño ha demostrado ser generoso. No exige renuncias, sino entrega. Y el jurado, como vieron Tras con Tras y Malcriadas, premia la calidad sin mirar el código postal.

Llamamiento a las murgas de Santa Cruz

Al resto de grupos del concurso de murgas de Santa Cruz: el camino ya está trazado. Dos pioneras lo recorrieron en 2026. Una de ellas tocó el cielo de la final. Ahora les toca a ustedes.

¿Por qué no animarse en 2027? ¿Por qué no convertir el Norte en una alternativa consolidada, con presencia habitual de murgas de toda la Isla? Al fin y al cabo, más actuaciones significan más carnaval, y más carnaval siempre es una buena noticia.

El carnaval no entiende de fronteras. Entiende de pasión, de trabajo y de atrevimiento. Y si este 2026 pasará a la historia por ser el año de la primera vez, el futuro puede ser el año de la normalización.

Anímense. El Norte les espera. Y como ya demostraron Tras con Tras y Malcriadas: cuando una murga se atreve, el carnaval entero gana.

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