La agrupación carnavalera, que ultima su participación en el próximo Carnaval de Santa Cruz, abandona el local social que les cedió desinteresadamente esta vecina durante todo un año, y le dedica un emotivo mensaje: “Pijoteras también es tu casa”.
El Carnaval también se construye en pequeños gestos, en puertas que se abren sin pedir nada a cambio. Eso es lo que ha vivido durante el último año la murga Pijoteras, que ha encontrado en Luisa Serrat Martins mucho más que una vecina: una “mano tendida” cuando más la necesitaban.
La agrupación ha anunciado que, tras doce meses de ensayos y preparativos en el local social de La Luz cedido generosamente por Luisa, sus caminos se separan del espacio físico. Pero no lo hacen sin antes dedicarle un público y sentido agradecimiento.
“Queremos dar reconocimiento y agradecer de todo corazón a Luisa Serrat Martins que nos ha cedido en este año que ha transcurrido el local social de La Luz para poder llevar a cabo nuestros ensayos y preparativos para nuestra participación en el carnaval”, señala el comunicado difundido por la murga.
“Uno no olvida quien le tendió la mano desinteresadamente”
El mensaje, breve pero cargado de emoción, subraya un valor que en el mundo del carnaval no siempre recibe la atención que merece: la solidaridad de base, la cesión de un techo para que la fiesta siga viva.
“Nuestros caminos se separan pero uno no olvida quien le tendió la mano desinteresadamente”, añade la agrupación, que ha utilizado ese espacio durante todo un ciclo completo: desde los ensayos de calentamiento hasta los ajustes de última hora del repertorio.
Y el broche de oro llega en forma de invitación perpetua:
“De nuevo Luisa, gracias por todo. Pijoteras también es tu casa ❤️🩹”
Un corazón herido que se abre en gratitud
El emoji de corazón con una tirita (❤️🩹) que acompaña la despedida no es casual: simboliza un agradecimiento que también contiene la melancolía de dejar atrás un espacio que se convirtió en hogar. “Pijoteras” no es solo el nombre de la murga: es una familia, y esa familia quiere que Luisa sepa que siempre tendrá un lugar en ella.
Aunque la agrupación no ha detallado su nueva ubicación para los ensayos, todo apunta a que seguirá participando en el próximo carnaval con la ilusión renovada y el recuerdo imborrable de quien les abrió las puertas de La Luz cuando más oscuro parecía el camino.
El carnaval también es esto
Mientras las grandes galas y las comparas copan los titulares, historias como la de Luisa Serrat Martins y la Murga Pijoteras recuerdan que el Carnaval de Santa Cruz se sostiene sobre miles de pequeños gestos anónimos. Una cesión de un local. Un vecino que cede un espacio. Una murga que no olvida.
Porque, al final, el carnaval no solo se hace con disfraces y coplas: se hace con las manos abiertas de quienes entienden que la fiesta es de todos.
Que viva Luisa. Que viva La Luz. Y que viva la murga Pijoteras, que hoy se va de un local, pero deja un agradecimiento eterno.