El emblemático grupo herreño participará en junio en la fiesta amazigh de Marruecos, junto a investigadores de la ULL y grupos folclóricos canarios. Un puente cultural entre dos orillas.
El Carnaval no entiende de fronteras ni de calendarios convencionales. La prueba la tienen Los Carneros de Tigaday, la tradicional representación herreña que ha sido convocada como invitada de honor en el Carnaval de Agadir, al sur de Marruecos. Una cita que se celebra en pleno mes de junio, coincidiendo con el solsticio de verano, y que servirá para estrechar lazos entre la cultura amazigh y las tradiciones canarias.
Una fecha insólita para un carnaval con raíces ancestrales
Agadir, capital de la región de Souss-Massa, se prepara para acoger su carnaval tradicional a mediados del sexto mes del año. La fecha, poco habitual para los estándares canarios, responde a un calendario marcado por los ciclos de la naturaleza y la identidad bereber.
“Para nosotros resulta extraño celebrar un carnaval en junio, pero en realidad se trata de una explosión cultural del mundo amazigh vinculada al solsticio de verano”, explica Ricardo Fajardo Hernández, investigador canario que ejerce como coordinador de las actividades conjuntas.
El catedrático en hispanismo Ahmed Sabir, desde la Universidad Ibn Zohr de Agadir, ha sido la pieza clave para que Canarias ocupe un lugar destacado en esta edición. Su contacto con el antropólogo tinerfeño Fajardo, doctor en Territorio y Sociedad, ha dado forma a un programa de intercambio que mira al folclore como vehículo de entendimiento.
Una delegación canaria de lujo
La representación insular que viajará a tierras marroquíes está compuesta por más de media docena de Carneros, acompañados del grupo folclórico de la Facultad de Educación de la Universidad de La Laguna (ULL) y un equipo de cuatro investigadores especializados en tradiciones culturales canarias.
No es la primera vez que Los Carneros de Tigaday salen al exterior. Ya lo hicieron en los años ochenta, cuando acudieron a la Expo de Sevilla bajo la dirección de Ramón Padrón. Pero sí es la primera ocasión en la que se desplazan a un país extranjero con un contingente tan numeroso y con una vocación tan claramente internacional.
En esta ocasión, la dirección sobre el terreno recaerá en Iván Padrón Febles, quien liderará a más de una docena de los miembros más representativos del grupo herreño.
Ritmos canarios para una fiesta bereber
El grupo folclórico de la ULL no se quedará atrás. Sus componentes interpretarán en las calles de Agadir distintas variantes del tajaraste —tanto el de Tenerife como el de La Gomera—, además del sirinoque palmero, el tango guanchero y el tanganillo de Teno. Un repertorio que servirá para mostrar la riqueza y diversidad de las músicas tradicionales del Archipiélago.
Junto a los canarios, desfilarán en el Gran Coso agrupaciones llegadas desde Níger y Malí, así como de todas las comarcas del país magrebí. La mayoría serán los llamados Biyelmawen, una manifestación cultural muy similar a Los Carneros: cientos de hombres vestidos con pieles de cabra y macho cabrío que llegan desde aldeas remotas hasta la capital para formar parte de la fiesta.
Un puente entre el Atlántico y el Atlas
La presencia canaria en Agadir no es fruto de la casualidad. Detrás hay un trabajo de varios meses impulsado por el Aula de Etnografía y la Cátedra de Estudios Bereberes de la ULL, donde participan también Manuel Lorenzo Perera, Jonay Acosta Armas e Irma Mora Aguiar.
La Región de Souss-Massa busca con este carnaval internacionalizar su identidad bereber y situar a Agadir como epicentro de la programación cultural festiva del sur de Marruecos. Y en ese propósito, Canarias aporta su granito de arena con una delegación que mezcla el rigor académico, la tradición folclórica y el espectáculo callejero.
El Carnaval como territorio de encuentro
La invitación a Los Carneros de Tigaday es mucho más que un gesto protocolario. Es el reconocimiento a una forma de entender la fiesta como patrimonio compartido. Las similitudes entre los carneros herreños y los Biyelmawen amazigh son evidentes: en ambas tradiciones, los participantes se cubren con pieles, imitan movimientos animales y llenan las calles de un ruido ancestral que conecta directamente con los ritos agrarios y ganaderos más antiguos.
Como señala Ricardo Fajardo, lo que allá llaman carnaval es en realidad “una explosión cultural” situada junto al solsticio de verano. Y en esa explosión, Canarias tiene mucho que decir y que mostrar.