El Carnaval no se guarda en un cajón cuando termina febrero. En Santa Cruz de Tenerife, su espíritu vuelve a florecer —literalmente— cada mes de mayo, integrándose con naturalidad en una de las celebraciones más tradicionales de la capital: las Fiestas de Mayo.
Este año, varias agrupaciones del Carnaval chicharrero han querido dejar su sello en la festividad de las Cruces, demostrando que la identidad carnavalera sigue muy presente en la vida cultural de la ciudad durante todo el año. Es el caso de las murgas adultas Los Avispados y La Sonora, que elaboraron sus cruces de flores en sus respectivas sedes de Las Retamas y Añaza. Ambas propuestas combinaron creatividad, color y un marcado carácter popular, atrayendo a vecinos y visitantes que no quisieron perderse estas composiciones cargadas de simbolismo.
También desde la cantera llegó una destacada participación. La murga infantil Los Sofocados llevó su particular visión a las Cruces de Mayo en el barrio de María Jiménez, aportando frescura y demostrando que el relevo generacional del Carnaval sigue más que garantizado.
Por su parte, el diseñador Nauzet Salazar firmó una de las cruces más emotivas de esta edición. Ubicada en la Asociación de Vecinos San Gerardo, en el barrio de La Salud, su creación fue concebida como un homenaje a todas las madres. La delicadeza de la composición y su mensaje lograron conquistar al jurado, obteniendo el cuarto premio del concurso de cruces.
Así, entre flores, tradición y talento carnavalero, Santa Cruz vuelve a evidenciar que su Carnaval no es solo una fiesta de invierno, sino una forma de expresión que se reinventa y sigue viva durante todo el año, encontrando en las Fiestas de Mayo un nuevo escenario para brillar.