Un conflicto entre el derecho al descanso vecinal y la supervivencia de las celebraciones populares sacude el barrio de Triana-San Telmo, en Las Palmas de Gran Canaria. Mientras un grupo de residentes anuncia que recurrirá la reciente decisión judicial que permite la Noche de Reyes, la magistrada defiende el valor social y cultural de estos eventos como parte del patrimonio colectivo.

La reciente resolución judicial que da luz verde a la celebración de la Noche de Reyes en el céntrico barrio de Triana-San Telmo ha caído como un jarro de agua fría entre los vecinos organizados. Lejos de aceptar el fallo, la Asociación de Vecinos Triana-San Telmo ya prepara nuevos pasos legales, con la vista puesta en el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC).

“Estamos indignados”, confiesa Pepa Sánchez, presidenta del colectivo, quien asegura que entre los 28 demandantes —entre adultos, menores y la propia entidad vecinal— la reacción es unánime: hay que agotar todas las vías judiciales. Consideran que la sentencia choca de frente con derechos fundamentales como la intimidad personal, la integridad moral o la inviolabilidad del domicilio.

Los residentes no solo piden el fin de las emisiones sonoras en plena noche, sino también el traslado del evento a una zona que no perturbe el descanso. Además, reclaman una compensación de 2.000 euros por daños morales para cada perjudicado. En su argumentación, recuerdan antecedentes recientes, como la prohibición del Carnaval de Día en el casco histórico de Vegueta, ratificada por el Supremo en mayo de 2023.

El peso de una noche frente a la continuidad del ruido

Sin embargo, la magistrada María Olimpia del Rosario Palenzuela ha cerrado filas en torno a un criterio clave: para que el ruido vulnere derechos fundamentales, no basta con un evento puntual, por muy intenso que sea. La exposición debe ser prolongada en el tiempo, algo que no ocurre con una fiesta que apenas dura unas horas entre el 5 y el 6 de enero.

“No hay una molestia perdurable”, sostiene el fallo, que además subraya la necesidad de preservar las tradiciones populares como parte del acervo cultural. La jueza recuerda que el propio Ayuntamiento activó la suspensión temporal de los objetivos de calidad acústica durante la celebración, un recurso legal previsto expresamente para actos festivos de interés social.

Una victoria a medias que no frena la fiesta

Los vecinos sí han conseguido un reconocimiento importante: el tribunal les ha otorgado legitimación activa, es decir, el derecho a reclamar judicialmente por las molestias. El Ayuntamiento había intentado que se inadmitiera la demanda alegando que algunos afectados no estaban legitimados, pero la sentencia rechazó esa pretensión.

Aun así, este éxito formal no ha impedido que la Noche de Reyes se celebre. Por eso, la asociación anuncia que acudirá a la siguiente instancia. “Aunque sea una fiesta puntual, el escándalo que genera vulnera nuestro derecho al descanso”, insiste Sánchez.

El respaldo municipal y la defensa de la cultura festiva

El Ayuntamiento, por su parte, respira tranquilo. En un comunicado, el gobierno local celebra que se haya aplicado la doctrina consolidada del Tribunal Constitucional y del Supremo: solo cabe actuar contra el ruido cuando este es continuado e incompatible con la vida cotidiana en el hogar. Al tratarse de una celebración concreta y limitada en el tiempo, la administración ve avalada su gestión.

“Compatibilizar la tradición con el respeto a los vecinos es posible”, destacan desde el Consistorio, que defiende la Noche de Reyes como parte de la programación cultural y festiva de la ciudad. Mientras los residentes preparan su recurso, el carnaval —y con él, el derecho a la alegría colectiva— sigue ganando la partida en las calles.

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