La agrupación carnavalera presenta a su nueva responsable de vestuario en batucada, una mujer que no solo organiza, sino que inspira con cada movimiento
La Comparsa Río Orinoco ha querido poner en valor a una de esas figuras que, aunque a menudo trabajan entre bambalinas, resultan imprescindibles para que la magia del carnaval salga a la calle. Se trata de su querida Yaya, a quien han presentado oficialmente como la nueva responsable de vestir a los componentes en la batucada.
Pero reducir su labor a una sola responsabilidad sería quedarse corto. Porque Yaya, tal y como describen desde la propia comparsa, es mucho más que una organizadora: es alma, ritmo y actitud.
Una líder que baila el ejemplo
“Responsable, organizada… y ahora también ¡se encarga de vestirte en batucada!”, anuncian desde Río Orinoco con entusiasmo. Y es que si algo caracteriza a Yaya es su capacidad para compaginar la exigencia logística con la alegría desbordante que exige cada ensayo y cada salida.
Dicen que liderar es dar ejemplo, pero quienes comparten con ella saben que Yaya no solo lo da: lo baila. Con cada indicación, con cada llamada telefónica resolviendo imprevistos y con cada sonrisa cómplice, demuestra que el orden y la diversión no están reñidos en el mundo del carnaval.
Ritmo, organización y mucha energía
“Entre llamadas, organización y risas, siempre encuentra la forma de motivarnos y sacarnos una sonrisa”, señala el comunicado difundido por la agrupación. Y esa es, precisamente, la cualidad más valiosa en una comparsa: la capacidad de mantener la disciplina sin perder nunca la chispa.
Yaya ha asumido el reto de vestir a sus compañeros en plena batucada, un momento cumbre donde cada detalle cuenta. Pero lejos de dejarse abrumar por la presión, ha convertido su labor en una extensión más de la fiesta. Ritmo, actitud y energía contagiosa son su sello de identidad.
Gracias por ponerle compás al trabajo
La Comparsa Río Orinoco ha querido agradecer públicamente a Yaya su entrega: “Gracias por ponerle corazón a todo lo que haces y por recordarnos que el trabajo también puede tener su propio compás”. Una filosofía que muchos predican, pero que pocos encarnan con tanta naturalidad.
En un carnaval donde los focos suelen apuntar a las coreografías y los disfraces, figuras como Yaya nos recuerdan que el verdadero espectáculo comienza mucho antes de pisar la calle. Comienza en cada llamada, en cada ajuste de último minuto y en cada gesto de ánimo cuando más se necesita.
Gracias, Yaya, por hacer latir el tambor más importante: el del corazón de tu comparsa. 🥁💃