Raquel, la responsable de vestuario, se convierte en el pilar silencioso que engalana a cada bailarín y mantiene el ritmo detrás del telón.
Detrás del brillo y el color. En el universo de las comparsas, donde el ritmo, la pluma y el lentejuelo se funden sobre el escenario, hay figuras que rara vez salen al centro pero sin las cuales nada funcionaría. La Comparsa Río Orinoco ha querido poner este semana el foco en una de ellas: Raquel, la encargada del vestuario.
Una pieza esencial del engranaje. Según ha difundido la propia agrupación a través de sus redes sociales, Raquel es el sostén silencioso que permite que cada presentación salga a la perfección. No solo organiza y coordina cada prenda, sino que vela con esmero para que cada miembro de la compañía reciba su traje en óptimas condiciones y luzca impecable cuando las candilejas se encienden.
Compromiso a prueba de contrarreloj. La labor de esta responsable va mucho más allá de coser o distribuir. Implica una constancia diaria, una atención obsesiva por los detalles más pequeños y una dedicación que, aunque muchas veces pase inadvertida, resulta fundamental para que la comparsa deslumbre sobre las tablas.
Agradecimiento a pluma y corazón. Desde Río Orinoco han querido expresar públicamente su gratitud hacia Raquel, destacando su cariño por el trabajo bien hecho y su capacidad para mantener la calma en medio del caos logístico que supone vestir a una compañía entera. “Tu labor es indispensable para que este barco siga navegando con brillo propio”, señalan en su mensaje.
Un futuro con más color. La agrupación cierra su reconocimiento con una declaración de intenciones: seguir avanzando como familia, con ilusión renovada, una paleta de colores vibrantes y muchas ganas de seguir pisando fuerte. “¡Vamos Río Orinoco!”, concluyen, celebrando a quienes, desde la sombra, hacen posible la fiesta. 💙🎭