Luisma, el hombre de las camisetas irónicas y los ánimos a media voz, deja la murga que ayudó a convertir en una marca sonora inconfundible.

No es fácil lo que la murga Lady’s Chancletas tuvo que comunicar en el día de hoy. Con la garganta cerrada pero con la frente en alto, el grupo femenino anunció la despedida de quien fue mucho más que un director musical: su “ARMONIZADOR con mayúsculas”.

Luisma, el artífice silencioso del sonido que hoy las identifica, cierra un ciclo de dos décadas. Veinte años en los que, según confiesan sus integrantes, “nos ha acompañado de la mano, nos ha ayudado a diario a sonar con una marca tan reconocible como la que tenemos hoy”.

El oído detrás del escenario

En el mundo del carnaval uruguayo, donde el cuerda y el tambor lo son todo, la figura del armonizador suele ser invisible para el público, pero vital para la parada. Luisma no solo afinaba voces y empastaba cuerdas: crecía con ellas. Conocía cada fallo, cada desafino de madrugada, cada cuerda rota en ensayo general. Pero, como repiten las Lady’s, “él siempre se centró en nuestra capacidad, y confió más en nosotras que nosotras mismas”.

“Con una ironía que adoramos y odiamos al mismo nivel”, lo definen. De su repertorio de frases hechas, dos pasaron a formar parte del código interno del grupo: el alentador y casi mágico “muchísima, muchísima suerte”, y el lapidario, pero honesto, “está bastante mal”.

“Nos aguantó TODOS los días de ensayo”

El adiós, publicado en las redes sociales del conjunto, tiene un tono de gratitud despeinada, sin pose. “Que nos aguantó TODOS los días de ensayo —escribieron—, sin tirar la toalla cuando casi la habíamos tirado nosotras.” Un reconocimiento doble: a la paciencia de un profesional y a la resistencia de un amigo que supo cuándo apretar y cuándo recordarles que, al fin y al cabo, “la murga es un hobbie”, justo cuando se les venía el mundo encima.

Las camisetas, los pseudoánimos y la nevera llena

Echaremos de menos tus camisetas, tus comentarios de pseudoánimo, tu forma de bajarnos a tierra”, confiesan. Porque Luisma no era el técnico solemne ni el gurú de frases motivacionales perfectas. Era el de la ironía quirúrgica, el del “está bastante mal” dicho con una sonrisa que las obligaba a reírse de sus propios dramas.

Pero también fue el que las llevó de la mano hasta hoy. Por eso, al despedirlo, le dejan una promesa: “Recuerda que esta SIEMPRE será tu casa, y que la nevera estará llena de cervezas para ti”.

Un hasta luego, no un adiós

El comunicado cierra con un guiño a esa frase que las acompañará siempre: “Te deseamos ‘muchísima, muchísima suerte’ en tu nueva andadura.”

Y la firma, corta, cálida, inconfundible: Tus Lady’s siempre ❤️.

Porque en el carnaval, como en la vida, los armonizadores se van, pero las chancletas —y la birra en la heladera— quedan.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *