Hay momentos en los que el carnaval deja de ser solo fiesta para convertirse en metáfora de la vida. En el escenario de la Fundación Mapfre en Madrid, el autor canario Héctor Santana Sánchez presentó este lunes su libro Mi vida no es un cuento, un relato autobiográfico que, como el carnaval mismo, apuesta por el disfraz de los prejuicios para dejar al descubierto la verdadera esencia de las personas.
El acto reunió a la infanta Elena, directora de proyectos de la Fundación Mapfre; Ignacio Baeza, presidente de la entidad en Canarias; Daniel Restrepo, director de acción social; Angélica Taboada, directora técnica de la Asociación Síndrome de Down de Las Palmas; y al propio Héctor Santana, quien compartió en una conversación abierta los entresijos de su vida y su compromiso con la inclusión.
Del escenario drag al podio olímpico
La trayectoria de Santana es un recorrido que bien podría formar parte del repertorio de cualquier gran gala carnavalera. Su participación en la emblemática Gala Drag de Las Palmas de Gran Canaria —uno de los eventos más deslumbrantes del carnaval isleño— se suma a un palmarés que incluye el título de campeón de España de natación adaptada, su labor como auxiliar de recepción en el Hotel Maspalomas Princess y su implicación en proyectos de teatro inclusivo.
El libro, desarrollado durante un año junto al escritor Daniel Martín Castellano y bajo la coordinación de Angélica Taboada, recorre su historia desde la infancia —siempre sostenida por el pilar familiar— hasta una vida adulta en la que ha demostrado que los límites solo existen en la mirada ajena.
Las páginas de Mi vida no es un cuento, editado por Bilenio, se acompañan de las ilustraciones sencillas pero profundamente expresivas de Guillermo Saavedra, y cada capítulo se abre con una reflexión de la escritora y psicóloga Elizabeth López. En conjunto, la obra se erige como un grito festivo que reclama un lugar en la sociedad para el talento y los sueños de las personas con síndrome de Down.
El carnaval como escuela de vida
La presentación, programada en vísperas del Día Mundial de las Personas con Síndrome de Down (21 de marzo), no solo buscó visibilizar capacidades, sino también reivindicar el papel transformador de la cultura. En este sentido, el carnaval —con su capacidad para derribar jerarquías, celebrar la diversidad y permitir que cada cual se muestre como realmente es— se erige como un aliado natural de la inclusión.
Ese mismo espíritu de apertura inspira el programa Juntos Somos Capaces, que Fundación Mapfre Canarias impulsa en las Islas desde 2018. La iniciativa facilita la colaboración entre empresas y entidades sociales para generar oportunidades laborales para personas con discapacidad intelectual y problemas de salud mental. Desde su puesta en marcha, más de 500 personas han participado en su formación, y 408 de ellas —un 80%— han logrado una inserción real en el mercado laboral gracias a la implicación de 160 empresas y organizaciones adheridas.
Voces que apuestan por la inclusión
Ignacio Baeza, presidente de Fundación Mapfre Canarias, subrayó durante su intervención que “historias como la de Héctor nos recuerdan que la inclusión no es un concepto abstracto, sino una realidad que se construye cuando ofrecemos oportunidades y confiamos en el talento de cada persona”.
La infanta Elena, por su parte, destacó el alcance de la obra más allá del ámbito personal: “Este libro es mucho más que un testimonio personal. Es una invitación a mirar el mundo con más empatía y a reconocer el enorme valor que cada persona puede aportar a la sociedad”.
Héctor Santana, con su primer libro, lanza al mundo un mensaje tan claro como el que cada año resuena en las calles durante el carnaval: que todas las personas, sin excepción, tienen sueños que celebrar, talento que mostrar y un papel imprescindible en la gran fiesta colectiva de la vida.