El Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana ha aplazado los eventos centrales de la fiesta ante la alerta meteorológica, con la Gala Drag trasladada al miércoles 25 y el gran desfile programado para el sábado siguiente. Mientras los empresarios del centro comercial calculan las pérdidas de una noche que ya había colgado el cartel de “completo”, la historia recuerda que no es la primera vez que el temporal se cruza en el camino del carnaval sureño.

El Carnaval Internacional de Maspalomas ha tenido que rendirse ante la fuerza de la naturaleza. La borrasca Therese, que mantiene activas alertas por vientos intensos, lluvias y fenómenos costeros en Gran Canaria, ha forzado al Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana a reestructurar sobre la marcha los días más álgidos de su calendario festivo. Lo que comenzó como una posibilidad se ha convertido en una realidad que afecta a decenas de miles de personas y a un entramado económico que mueve millones de euros.

La decisión, adoptada siguiendo los protocolos de los servicios de seguridad y emergencias, ha supuesto el aplazamiento de algunos de los eventos más emblemáticos. La Gala Drag, que iba a celebrarse este jueves, pasará finalmente al miércoles 25 de marzo, mientras que el Carnaval Canino se trasladará al jueves 26 y el Día del Turista, junto con el mogollón, se celebrarán el viernes 27. La gran incógnita de los últimos días, la Gran Cabalgata, ya tiene fecha definitiva: será el sábado 28 de marzo, según confirmó el consistorio tras evaluar los informes meteorológicos.

El Yumbo, en vilo ante la ruptura de las previsiones

El centro comercial Yumbo, corazón económico y social del carnaval en el sur de la isla, se ha llevado la peor parte de este reajuste forzoso. La Gala Drag, que convierte cada año la plaza del recinto en un hervidero de entre 8.000 y 10.000 personas, había disparado las expectativas de bares, restaurantes y comercios. Según fuentes del sector consultadas, algunos establecimientos acumulaban entre 80 y 100 reservas para la noche del jueves, muchas de ellas cerradas con semanas de antelación.

El aplazamiento ha roto en seco esa dinámica. Los empresarios admiten que, aunque las entradas para la gala seguirán siendo válidas en la nueva fecha, la incertidumbre se ha instalado en el sector. La preocupación radica en que la próxima semana no reunirá las mismas condiciones que este fin de semana: parte del público que se desplaza desde otras islas o desde la península ya tenía cerrados sus viajes y alojamientos, y no todos podrán reorganizar sus planes.

Ramón Ramos García, responsable de la asociación del centro comercial Yumbo, subraya que la Gala Drag se ha consolidado como un evento de primer orden, “muy esperado y querido no solo por la comunidad LGTBIQ+, sino en términos generales”. Su dimensión, explica, tiene un efecto dominó que va mucho más allá del propio recinto: afecta a alojamientos, empresas de alquiler de vehículos, taxis y otros servicios vinculados al turismo. A pesar de ello, Ramos defiende que la prioridad debe ser la seguridad y que, aunque el golpe económico es innegable, la decisión de aplazar era la única posible.

Cuando el carnaval se enfrentó al tiempo y a la polémica

La historia del carnaval de Maspalomas guarda otros episodios en los que la meteorología o la controversia obligaron a tomar decisiones sobre la marcha. El investigador Pedro José Franco López, en su obra Maspalomas: el Carnaval, rescata anécdotas que hoy adquieren nueva actualidad.

Uno de los relatos más singulares data de 1984. La Gala de la Reina tuvo que suspenderse por la lluvia durante la tarde, pero cuando el cielo despejó de forma inesperada, la organización se lanzó a una carrera contrarreloj. Con telefonía analógica como única herramienta, se avisó a participantes y colaboradores mientras vecinos y empresarios ayudaban a secar el cableado y el escenario para que el acto pudiera celebrarse.

En 1991, fue el viento el protagonista de una noche accidentada. Las rachas convertían el escenario en un desafío para las candidatas, que veían cómo sus aparatosos diseños se convertían en un obstáculo casi insalvable, con caídas incluidas que pasaron a formar parte de la memoria colectiva de la fiesta.

Ya en el año 2000, el Rescate de la Sardina vivió una transformación no por causas meteorológicas sino sociales. La difusión televisiva de algunas imágenes generó una polémica que llevó al Ayuntamiento a reducir drásticamente el recorrido, eliminando su paso por la playa y la zona nudista de Maspalomas. Lo que había sido un itinerario abierto quedó reducido a un pequeño pasacalle por el Centro Comercial Anexo II.

Un carnaval con precedentes de suspensión

Esta no es la primera vez que el Carnaval de Maspalomas se ve obligado a paralizar su programación. En 2020, la pandemia del coronavirus obligó a suspender las fiestas cuando ya estaban en marcha, un recuerdo aún vivo en la organización y en los asistentes. Aquella experiencia, aunque por motivos muy distintos, dejó lecciones sobre la capacidad de reacción ante lo imprevisto.

Ahora, con la borrasca Therese como adversario, el Ayuntamiento ha optado por no correr riesgos. El comunicado oficial subraya que la decisión se ha tomado siguiendo las recomendaciones de los servicios de seguridad y emergencias, con el objetivo prioritario de garantizar la integridad de participantes, asistentes y organización.

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