La organización del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife se encuentra ante una encrucijada de cara a la edición de 2027. El notable incremento de agrupaciones interesadas en participar en el concurso de murgas adultas ha puesto sobre la mesa la necesidad de revisar el actual sistema de admisión, que fija un límite de 24 grupos en sus bases. Con al menos 26 formaciones dispuestas a subirse al escenario, la decisión que se adopte marcará un antes y un después en la configuración del certamen.
El crecimiento del movimiento murguero en los últimos meses ha sido exponencial. A las veintiuna agrupaciones que tomaron parte en la edición de 2026 se suman dos proyectos noveles que ya han anunciado su participación para el próximo año: Mamelonas e Indomables, esta última presentada oficialmente hace escasas fechas como un colectivo mayoritariamente femenino que aspira a consolidarse en el panorama carnavalero . Con ellas, la cifra ascendería a 23 formaciones.
Pero la lista no termina ahí. Tres históricas del género —Ni Pico, Desbocados y Trabachones— han trasladado a la organización su firme intención de regresar a concurso en 2027. De confirmarse todos estos movimientos, el número total de murgas interesadas alcanzaría las veintiséis, superando en dos el límite establecido en las bases que rigen el certamen.
Preferencias y exclusiones
La normativa actual, aplicada con rigor, establecería un orden de preferencia que dejaría fuera a algunas formaciones. Según fuentes consultadas, Fiestas no contempla por ahora modificar el cupo de participación, por lo que, de mantenerse el criterio actual, las murgas noveles Mamelonas e Indomables tendrían prioridad de inscripción frente a aquellas consideradas foráneas, como Malcriadas —procedente de La Laguna— o las norteñas Chaladas e Irónicos .
Esta situación evidencia un cambio de criterio con respecto a ediciones anteriores. Desde hace dos años, Santa Cruz permite la inscripción a todas las murgas de Tenerife siempre que exista plaza disponible, pero ha eliminado la reserva de cupo para la ganadora del primer premio de Interpretación del certamen comarcal del Norte, una práctica que antes era habitual.
El dilema de los ganadores comarcales
Este nuevo escenario deja en una posición delicada a los triunfadores del concurso norteño en 2026, la murga Trinkosos. A pesar de haber obtenido el máximo reconocimiento en su ámbito comarcal, la formación no tendría asegurada su participación en la capital si se mantiene el actual sistema de admisión, lo que ha generado cierto malestar en el sector.
La organización baraja, como alternativa intermedia, la posibilidad de incrementar el número de admitidos aprovechando que actualmente se celebran cuatro fases previas. Sin embargo, esta medida no resolvería el desequilibrio entre el número de grupos en las clasificatorias y los ocho que finalmente acceden a la final. Fuentes de la organización descartan, al menos por ahora, modificar este aspecto del certamen .
Expectación ante las próximas decisiones
Mientras tanto, los colectivos implicados continúan con sus respectivos proyectos. Miembras, Mamelonas e Indomables avanzan en sus preparativos con la vista puesta en la próxima edición, a la espera de que las murgas históricas —Ni Pico, Desbocados y Trabachones— confirmen oficialmente su retorno.
El concejal de Fiestas, Javier Caraballero, ya había anticipado la posibilidad de introducir cambios en el programa, como ampliar de tres a cuatro el número de fases de murgas adultas y ajustar la final a siete participantes en lugar de ocho . Sin embargo, estas modificaciones no resuelven por sí mismas el problema de saturación que ahora se plantea.
La decisión final, que se espera en los próximos meses, determinará no solo qué murgas participan en 2027, sino también el modelo de concurso que regirá en el futuro. El crecimiento del movimiento murguero, lejos de ser un problema, evidencia la buena salud de la fiesta, aunque obliga a repensar las reglas del juego para que todos los actores encuentren su espacio en el escenario del Carnaval chicharrero.