Una comparsa de mayores de la localidad toledana se disfrazó de “soldaditos enanos” inspirados en el símbolo cultural palmero, generando el malestar del Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma, que estudia posibles acciones legales por el uso de una imagen protegida.
La localidad toledana de Yepes se ha convertido en el centro de una controversia que trasciende fronteras. El Carnaval de este municipio manchego ha provocado un terremoto institucional a más de 2.000 kilómetros de distancia, después de que una comparsa local utilizara la imagen de la Danza de los Enanos, uno de los símbolos culturales más queridos y protegidos de Santa Cruz de La Palma.
La agrupación responsable, denominada ‘La Gimnasia Tiene Marcha’, está integrada principalmente por personas mayores de entre 65 y 85 años vinculadas al programa de envejecimiento activo ‘Tu salud en danza’, impulsado por la Diputación de Toledo. Sus componentes desfilaron ataviados con un disfraz que emulaba a los tradicionales soldaditos enanos, una seña de identidad ligada a la Bajada de la Virgen de las Nieves y a las Fiestas Lustrales de la capital palmera.
Una inspiración con buena intención que choca con la protección cultural
La idea de vestirse como estos soldaditos surgió tras la visita de un matrimonio de Yepes a La Palma, que quedó maravillado por la belleza de la fiesta. Así lo explicó a El Día Pablo Pascual-Muerte Mora, uno de los dos monitores del programa de mayores, quien defendió la intención del colectivo: “Espero que nadie se enfade porque hayamos querido poner en valor las tradiciones; tampoco se ha realizado con un tono burlesco”.
Sin embargo, la agrupación yepera no era plenamente consciente de la estricta protección y el profundo arraigo religioso y cultural que esta danza tiene en la isla, donde se celebra exclusivamente cada cinco años durante la Bajada de la Virgen. Las imágenes del desfile circularon rápidamente por redes sociales y trascendieron en varios medios de comunicación palmeros, que se hicieron eco del malestar ciudadano e institucional.
El Ayuntamiento palmero estudia acciones legales
El Consistorio de Santa Cruz de La Palma no ha tardado en reaccionar. A través de un comunicado oficial, lamentó el uso de esta “expresión singular y protegida” fuera de su contexto tradicional. La corporación local, presidida por Asier Antona Gómez, ha puesto los hechos en conocimiento de los servicios jurídicos municipales y de la empresa encargada de la defensa de la marca y la propiedad intelectual, “a fin de que valoren si pudieran ser susceptibles de alguna actuación conforme a la normativa vigente”.
El malestar institucional se fundamenta en la condición de la Danza de los Enanos como patrimonio cultural inmaterial de la isla, con una protección que trasciende lo meramente estético para adentrarse en el terreno de lo simbólico y religioso.
Conversación entre alcaldes para limar asperezas
Ante la polémica generada, el alcalde de Yepes, Tomás Arribas, ha movido ficha rápidamente. En declaraciones a Toledodiario.es, confirmó que ha mantenido una conversación telefónica con su homólogo palmero, con quien comparte militancia en el Partido Popular, para trasladarle que no hubo mala fe por parte de la comparsa.
“Se ha hecho con todo el cuidado y el amor del mundo, sin ninguna intención de ridiculizar una tradición tan singular”, señaló Arribas, que avanzó que remitirán una carta oficial de disculpas al Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma explicando las circunstancias. El regidor yepero insistió en que se trató de un “desconocimiento de la idiosincrasia específica de la fiesta canaria”, no de una voluntad de apropiación o burla.
Un disfraz artesano sin ánimo de ofender
El alcalde de Yepes detalló que los disfraces fueron elaborados artesanalmente con materiales como espuma y guata, evitando cualquier tono jocoso o caricaturesco. La comparsa, que habitualmente se sitúa entre las premiadas en el concurso local de disfraces, no obtuvo galardón en esta edición, pero sí compartió imágenes del desfile en sus perfiles de redes sociales, donde comenzó a gestarse la polémica.
Pascual-Muerte Mora, el monitor del programa, quiso dejar claro que la comparsa no intentó hacer una copia exacta, ya que incorporaron también otro personaje, La Morocha, y bailaron una canción que está “tan de moda”. “Las administraciones han hablado y se han entendido, y la comparsa no tiene nada de culpa de esto, lo han hecho con la mejor intención posible y sin querer ofender a nadie”, concluyó Arribas.
El conflicto pone sobre la mesa la tensión entre la difusión de tradiciones culturales y la protección de símbolos con fuerte arraigo local, en un mundo donde las imágenes viajan a velocidad digital y los contextos, a menudo, se quedan por el camino.