La agrupación majorera, dirigida por Yuri Barrera, denuncia la falta de oportunidades para actuar en los carnavales de la isla. A pesar de meses de ensayo y una plantilla de 37 componentes, apenas han podido mostrar su trabajo en dos ocasiones durante toda la temporada.

Doce temporadas sobre los escenarios deberían ser garantía suficiente para tener un hueco en la programación carnavalera. Sin embargo, para Las Revolucionadas la experiencia no abre puertas cuando estas parecen cerrarse antes de tiempo. La murga, que capitanea Yuri Barrera, ha visto cómo sus disfraces y letras, trabajados durante meses, apenas han tenido ocasión de lucirse este año.

El balance es magro: el concurso insular de murgas y la cabalgata de Puerto del Rosario han sido los únicos escaparates donde han podido mostrar su propuesta. El resto de municipios, según denuncia su directora, han permanecido impermeables a sus intentos de contacto. “La respuesta era siempre la misma: las agendas ya estaban cerradas”, explica Barrera con cierto desánimo.

Un trabajo que no encuentra escaparate

El desajuste entre el esfuerzo invertido y las oportunidades recibidas es el núcleo del malestar. Los ensayos arrancaron en septiembre, después de un verano en el que ya realizaron algunas actividades gracias al apoyo del consistorio capitalino. Meses de preparación, de pulir letras y coreografías, para terminar con la sensación de que gran parte de ese trabajo se queda en el local de ensayo.

“Queremos disfrutar el carnaval y que se vea el trabajo que hacemos con tanto cariño”, reivindica Barrera, que habla en nombre de las 37 personas que integran actualmente la formación. Una cifra que demuestra que, pese a las dificultades, la murga mantiene el pulso y la capacidad de convocatoria.

Propuestas para un carnaval más participativo

Lejos de quedarse en la queja, la directora plantea alternativas concretas para que situaciones como la suya no se repitan. La primera pasa por una mayor coordinación entre los municipios de la isla. Barrera sugiere establecer un sistema de rotación que permita a las distintas agrupaciones recorrer los escenarios de Fuerteventura, evitando que siempre sean las mismas formaciones las que acaparen los carteles.

La segunda vía apela directamente a la iniciativa privada. Hoteles, centros comerciales y otros espacios turísticos podrían convertirse en aliados inesperados para las murgas. “Podríamos actuar allí y llevar nuestra música no solo a los residentes, sino también a los visitantes”, apunta la responsable, convencida de que esta simbiosis enriquecería la experiencia cultural de quienes eligen la isla para sus vacaciones.

Barrera incide en un matiz importante: no reclaman compensación económica, sino simplemente la oportunidad de actuar. “No buscamos dinero, buscamos escenario”, resume con claridad.

Una invitación tardía que mantiene la llama

Aunque el panorama inmediato no invita al optimismo, hay pequeños rescates que mantienen viva la ilusión. Las Revolucionadas han recibido una invitación para participar en el Carnaval de Día de Tetir y también actuarán en Betancuria, aunque estas citas llegarán prácticamente un mes después de su puesta de largo en febrero.

Ese desfase temporal no empaña la alegría de volver a sentirse reclamadas. “Esto nos permite mantener viva la ilusión y el espíritu de grupo”, reconoce Barrera, que ya mira hacia el próximo año con la esperanza de que la situación cambie.

Un llamamiento a la colaboración institucional y privada

La directora de Las Revolucionadas hace un llamamiento explícito a las administraciones públicas y al sector privado para que tiendan puentes y generen sinergias en torno a las murgas. Es consciente de que para esta edición ya es tarde, pero confía en que el mensaje cale de cara al futuro.

“No queremos que el grupo pierda la ilusión”, enfatiza, revelando que esta preocupación no es exclusiva de su formación. Otras agrupaciones de la isla comparten la misma inquietud ante un modelo de programación que, a su juicio, deja fuera a parte del tejido carnavalero.

Pese a todo, Barrera se muestra optimista. Confía en que el esfuerzo y la dedicación que las murgas derrochan temporada tras temporada acaben siendo reconocidos y valorados como merecen. Mientras tanto, seguirán ensayando, seguirán creando y seguirán esperando que, el próximo año, las puertas de los municipios majoreros se abran de par en par.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *