El director artístico de la edición del 50 aniversario asegura que los presupuestos de las grandes estrellas urbanas “se salían de cualquier previsión realista”

La rumorología carnavalera tenía un poso de verdad, pero también una dosis considerable de fantasía. Josué Quevedo, director artístico del Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria 2026, ha confirmado que durante la fase de diseño de la programación se barajó la posibilidad de contar con artistas de la talla de Karol G o Bad Bunny. Sin embargo, las conversaciones nunca llegaron a materializarse en una negociación estructurada debido a las abultadas exigencias económicas de ambos intérpretes.

En declaraciones realizadas a los medios, Quevedo ha sido tajante al respecto. “Yo lo intenté con los tres [incluyendo al canario Quevedo], pero la realidad es que sus presupuestos eran impagables”, explicó, haciendo hincapié en que los costes —con cifras que rondarían los cuatro millones de euros y requisitos logísticos propios de estrellas globales— se salían de cualquier previsión realista para el carnaval. El director artístico calificó estas expectativas como “leyendas urbanas” y llamó a desmitificarlas.

Un 50 aniversario con estrellas, pero con los pies en la tierra

El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria celebra este año su quincuagésima edición bajo la temática ‘Las Vegas’, una propuesta que busca destacar la espectacularidad, la diversidad y la memoria histórica de una de las fiestas más emblemáticas de Canarias. La programación, que se extiende del 23 de enero al 1 de marzo, incluye más de cuarenta actos entre galas, concursos, cabalgatas y espectáculos familiares.

Aunque los nombres más rutilantes de la música urbana no estarán en el cartel, la organización sí ha confirmado la participación de figuras internacionales de primer nivel. Marc Anthony encabeza la lista de grandes conciertos, en una actuación que se presenta como uno de los platos fuertes de las carnestolendas. Junto a él, Olga Tañón ejercerá como madrina oficial del carnaval, una designación que ha sido recibida con entusiasmo por la ciudadanía. La artista puertorriqueña, con su energía y su estilo inconfundible, se suma a una programación que busca equilibrar ambición musical y viabilidad organizativa.

Completa el cartel internacional Emily Estefan, hija de Gloria y Emilio Estefan, que aportará un repertorio diverso en el que se dan cita el jazz, el soul y los ritmos latinos.

Equilibrio presupuestario y apuesta por la esencia

La decisión de no incurrir en contrataciones millonarias responde, según fuentes de la organización, a una voluntad de mantener la sostenibilidad económica del evento. El coste de las grandes estrellas globales podría comprometer otros aspectos de la celebración, como la producción técnica, la logística, la seguridad y los actos callejeros, que constituyen la columna vertebral del Carnacho capitalino.

Quevedo ha defendido en distintas intervenciones que su trabajo al frente del carnaval tiene como eje central la identidad festiva, el respeto a la historia y la conexión con la ciudadanía. “El Carnaval de Las Palmas de Gran Canaria no puede limitarse únicamente a grandes nombres”, ha insistido, subrayando la importancia de cuidar la fiesta de calle, la participación de grupos locales, las murgas, las batucadas y los espectáculos tradicionales que definen su singularidad.

En esta línea, la edición de 2026 ha diseñado una agenda que combina grandes conciertos con un amplio programa de actuaciones en espacios públicos, DJ sets, verbenas y actividades familiares en enclaves como el Parque Santa Catalina, la plaza de La Luz o la plaza de Canarias. La apuesta por el carnaval de día y de noche, junto con citas ineludibles como la Gala de la Reina, la Gala Drag Queen, los concursos de comparsas y las cabalgatas, refleja la intención de ofrecer una experiencia accesible y participativa sin renunciar a la calidad musical internacional.

Medio siglo de historia

La edición de 2026 no solo celebra cincuenta años de carnaval moderno —tras décadas de prohibición y transformaciones—, sino que reafirma el estatus de la fiesta como Fiesta de Interés Turístico Internacional, reconocimiento obtenido en 2023 que sitúa a Las Palmas de Gran Canaria entre los carnavales más importantes del mundo.

El aniversario trae consigo una serie de actos conmemorativos que buscan reconocer la trayectoria histórica del carnaval y su papel como motor cultural, turístico y social en la ciudad. La recuperación de los espectáculos callejeros, la mayor atención a la experiencia del público local y la incorporación de actos para todas las edades demuestran una mirada integradora que va más allá de los nombres artísticos internacionales.

Quevedo lo tiene claro: el Carnaval de Las Palmas debe seguir siendo una fiesta del pueblo, accesible y participativa, sin dejarse llevar por espejismos de grandeza que podrían desvirtuar su esencia. La negación de las visitas de Karol G o Bad Bunny, lejos de restar brillo al evento, reafirma una apuesta por un modelo sostenible que celebra la historia, la música, la gente y el ambiente único de la ciudad.

 
 

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