Un análisis de los contratos públicos revela que la capital grancanaria abona 77.575 euros por dos intervenciones del artista, mientras que la tinerfeña cierra su concierto por 21.400 euros

La contratación de artistas para las carnestolendas siempre genera expectación, pero también deja sobre la mesa cifras que invitan a la comparación. En la edición de 2026, el nombre de Tonny Tun Tun ha servido para poner frente a frente los modelos de programación de Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife. Los datos oficiales manejados por ambas administraciones arrojan una conclusión clara: la capital grancanaria desembolsa una cantidad muy superior por los servicios del mismo intérprete.

En el lado grancanario, la sociedad municipal Promoción de la Ciudad adjudicó un contrato por importe de 77.575 euros, impuestos incluidos, para contar con el artista en dos citas diferentes del programa festivo: la Gala de la Reina y un concierto posterior incluido en la programación oficial del Carnaval.

Al otro lado del Atlántico, o más bien al otro lado de las aguas que separan las islas, Santa Cruz de Tenerife cerró su contratación por una única actuación en el Carnaval de Día por 21.400 euros, también con los impuestos incorporados.

Una comparación que exige matices

La diferencia salta a la vista, pero los responsables municipales grancanarios podrían argumentar que no se trata de una equiparación exacta. En Las Palmas, el contrato incluye dos intervenciones, mientras que en Santa Cruz es una sola. Sin embargo, el expediente administrativo de la capital no desglosa el coste individual de cada actuación, lo que impide conocer el precio real por evento.

Si se realiza un ejercicio de prorrateo —meramente hipotético y sin reflejo contractual—, dividiendo el importe total entre las dos apariciones previstas, cada actuación en Las Palmas de Gran Canaria tendría un coste aproximado de 38.787 euros. La cifra, aún así, sigue siendo notablemente superior a los 21.400 euros abonados por el consistorio tinerfeño por su concierto.

El mismo mecanismo legal, distinto resultado

Ambas administraciones recurrieron al mismo procedimiento para formalizar los contratos: la adjudicación directa por exclusividad artística. Esta fórmula, habitual en el mundo del espectáculo, se aplica cuando la actuación depende de un intérprete concreto y no puede sustituirse por otro sin alterar el contenido del evento. En estos casos, el precio final viene determinado fundamentalmente por el caché del artista y por las condiciones específicas pactadas para cada actuación.

La diferencia económica constatada no implica, en ningún caso, irregularidad administrativa. Ambos ayuntamientos han actuado dentro del marco legal previsto para este tipo de contrataciones. Sin embargo, los números introducen un elemento de comparación inevitable entre los dos carnavales más importantes de Canarias.

Una conclusión que invita a la reflexión

Los datos están sobre la mesa. Incluso ajustando la comparación para hacerla lo más equivalente posible —esto es, considerando el coste prorrateado por actuación en Las Palmas—, la capital grancanaria termina pagando más que Santa Cruz por contar con el mismo artista en su programación festiva.

La diferencia, lejos de apuntar a posibles irregularidades, abre un interrogante sobre los criterios que determinan los cachés en función del territorio, del tipo de evento o de las condiciones concretas de cada contratación. Lo que está claro es que, en esta particular batalla de números carnavaleros, Tonny Tun Tun ha resultado más caro en una orilla que en la otra.

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