El casco histórico de la Villa de Moya se convirtió este fin de semana en un bullicioso escaparate de la artesanía y la producción local con la celebración de la Feria Artesanal y Comercial ‘Villa de Moya en Carnaval’. Una iniciativa que, enmarcada en las fiestas de Don Carnal, logró aunar dinamización económica, ocio familiar y entretenimiento cultural en un mismo espacio.
Desde primera hora de la mañana, decenas de curiosos y compradores potenciales recorrieron los distintos expositores instalados en el corazón comercial del municipio. La oferta, variada y de proximidad, incluyó desde piezas de artesanía tradicional hasta productos agroalimentarios elaborados en la propia isla, pasando por artículos de Km 0 que ponen en valor el talento y el esfuerzo de los productores locales.
Un impulso al pequeño comercio
El ambiente festivo que impregnaba las calles no fue óbice para que la cita cumpliera su objetivo principal: servir de altavoz y punto de venta directo para los creadores y agricultores de Gran Canaria. La feria se convirtió así en un espacio de encuentro entre quienes elaboran productos singulares y un público cada vez más concienciado con la importancia de consumir cerca de casa.
El alcalde de Moya, Raúl Afonso, destacó durante su visita a los expositores el valor estratégico de este tipo de convocatorias. “Iniciativas como esta fortalecen nuestro tejido económico y permiten acercar a los productores de la isla a los consumidores finales”, señaló. Afonso insistió en que generar espacios de intercambio directo “crea oportunidades reales para el comercio local y fomenta un modelo de consumo más consciente y sostenible”.
Música y juegos para redondear la jornada
Paralelamente a la actividad ferial, el Parque Pico Lomito se transformó en un pequeño parque de atracciones improvisado con juegos y actividades pensadas para los más pequeños. El objetivo, según explicaron fuentes municipales, era ampliar la oferta de ocio y facilitar que las familias pudieran disfrutar de una jornada completa sin necesidad de salir del municipio.
El broche de oro llegó al caer la tarde en el Pórtico de la Iglesia, donde un tributo musical a Juan Luis Guerra puso la banda sonora al cierre de la feria. Las canciones del cantautor dominicano, que tantos vínculos tiene con el Carnacho, animaron a los asistentes a bailar y corear algunos de sus grandes éxitos, poniendo un contrapunto rítmico a una jornada que hasta entonces había transcurrido entre paseos y compras.
Comercio y cultura, un binomio ganador
La concejala de Comercio del Ayuntamiento de Moya, Belén Rivero, hizo una valoración muy positiva de la convocatoria. “Cuando logramos unir comercio, ocio y cultura en una misma propuesta, generamos una experiencia atractiva que beneficia a todo el municipio”, afirmó la edil.
Rivero incidió en la apuesta decidida del consistorio por respaldar al sector comercial a través de eventos que saquen la actividad a la calle y la conviertan en un reclamo para vecinos y visitantes. “No se trata solo de vender, sino de crear un entorno agradable donde la gente quiera estar, pasear, consumir y, en definitiva, sentirse parte de su pueblo”, añadió.
Compromiso con el kilómetro cero
La Feria Artesanal y Comercial ‘Villa de Moya en Carnaval’ reafirma, edición tras edición, el compromiso del municipio norteño con la dinamización de su economía local y la promoción de los productos de proximidad. Una cita que, además, demuestra que es posible combinar tradición, cultura y actividad comercial sin renunciar al espíritu festivo que caracteriza estas fechas.
Con esta propuesta, Moya se suma a la larga lista de municipios de la isla que aprovechan el tirón del Carnaval para impulsar sus sectores productivos, demostrando que la fiesta también puede ser un motor de desarrollo económico y un altavoz para el talento local.