La tercera edición del Carnaval Senior puso el cierre a unas fiestas históricas que igualaron las cifras de las grandes citas del pasado, mientras la organización ya mira con preocupación la ajustada agenda del próximo año
La plaza de la Candelaria se convirtió este sábado en el epicentro del broche de oro del Carnaval chicharrero. La tercera edición del Carnaval Senior, organizada por el Gobierno de Canarias, sirvió de colofón a una jornada histórica en la que el Sábado de Piñata congregó a 425.000 personas en el segundo gran Carnaval de Día de la historia de la fiesta. Una cifra que solo encuentra parangón en las efemérides más doradas del calendario festivo de la capital tinerfeña.
Los 425.000 asistentes que abarrotaron las calles este sábado evocan los registros de dos jornadas míticas: el Récord Guinness conseguido en 1987 con el homenaje a Celia Cruz, cuando 250.000 almas bailaron al unísono al ritmo de la guaracha, y la multitudinaria edición de 2019 con Juan Luis Guerra como reclamo, donde se llegó a hablar de más de 400.000 carnavaleros fundidos en una misma coreografía. El dato de este año, por tanto, iguala e incluso supera aquellas cotas, confirmando que el Carnaval de Día se ha consolidado como el auténtico motor multitudinario de la fiesta.
La tercera edad toma el testigo
La celebración del Carnaval Senior en la céntrica plaza puso la guinda a una jornada agotadora pero vibrante. Decenas de personas mayores, muchas de ellas ataviadas con sus mejores galas, disfrutaron de una tarde de música y baile en un ambiente distendido y familiar que sirvió para demostrar que el carnaval no entiende de edades. La iniciativa, promovida por el Ejecutivo regional, se consolida así como un espacio de encuentro intergeneracional y como el preámbulo perfecto para el tramo final de las fiestas.
El calendario, un quebradero de cabeza para 2027
Sin embargo, el éxito de la presente edición contrasta con las dudas que ya planean sobre el próximo año. La organización ha preferido abrir un período de reflexión ante las dificultades que plantea el calendario litúrgico de 2027. Si se aplicara la fecha tradicional, regulada por la Semana Santa, la inauguración del Carnaval tendría que celebrarse el 8 de enero, apenas dos días después de que los Reyes Magos desmonten sus campamentos.
El escenario del recinto ferial, donde actualmente se encuentra operativo el Parque Infantil de Tenerife (PIT) hasta el día 6, apenas dispondría de margen para su transformación. La primera fase del concurso de murgas infantiles, por su parte, debería arrancar el 15 de enero, lo que dejaría un plazo materialmente imposible para montar la infraestructura necesaria.
Incógnitas por despejar
Pero el desafío no es únicamente logístico. Fuentes de la organización admiten que aún quedan flecos importantes por definir. El concurso de agrupaciones musicales, cuyo formato y fechas se han visto alterados este año, sigue sin tener un calendario cerrado para 2027. Tampoco está clara la posible reubicación de otros actos tradicionales, como el concurso de la canción de la risa, que podría cambiar de escenario en busca de una mejor adecuación a sus necesidades técnicas y de aforo.
“Tenemos un año por delante para despejar todas estas incógnitas”, señalan desde la organización, que prefieren tomarse con calma la planificación para evitar errores. La reflexión, aseguran, será profunda y contará con la participación de todos los colectivos implicados.
Un éxito que obliga a mantener el listón
Mientras tanto, los 425.000 asistentes del Sábado de Piñata y el brillante Carnaval Senior han puesto el listón muy alto. La fiesta ha demostrado que goza de una salud excelente y que la calle sigue siendo su principal escenario. Ahora toca pensar en 2027, un año que, a priori, llega con más preguntas que respuestas. Pero si algo ha demostrado el Carnaval de Santa Cruz a lo largo de su historia es que, contra viento y marea, y con calendario más o menos ajustado, la fiesta siempre acaba abriéndose paso.