Un operativo de seguridad rutinario en la capital grancanaria se vio frustrado el pasado fin de semana debido a un vacío de formación en la propia Policía Local. Según ha denunciado este lunes la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF), agentes que patrullaban por la calle Molino de Viento detectaron a un conductor que, por su comportamiento y aspecto, podría haber consumido estupefacientes.
Al activar el protocolo para verificar este extremo, se solicitó la comparecencia de la unidad especializada de Atestados. Sin embargo, los dos agentes destinados a dicha unidad que se hallaban de guardia en ese momento carecían de la acreditación oficial necesaria para manejar los equipos de detección de drogas. Esta situación, lejos de ser una novedad, responde a una petición que los propios interesados llevan más de medio año realizando por escrito a la Jefatura, solicitando ser formados para tal fin.
La consecuencia inmediata fue la imposibilidad de proceder legalmente. Al no poder realizarse la prueba que objetivara el delito, los agentes carecían de fundamento jurídico para inmovilizar el turismo, lo que permitió que el supuesto infractor retomara la marcha. Javier Pascua, delegado de CSIF, calificó los hechos como “un grave riesgo para la seguridad vial”, subrayando que se permitió la fuga de un potencial conductor bajo los efectos de las drogas.
El representante sindical ha puesto el foco en la descoordinación de los mandos policiales. “La Jefatura es plenamente consciente desde hace meses de que hay personal en la unidad de Atestados sin la preparación necesaria. No solo no les han facilitado el curso, sino que ni siquiera han respondido a sus solicitudes”, denunció Pascua.
Esta carencia formativa se ve agravada por la ausencia de un plan de actuación alternativo. Los agentes se limitaron a informar por radio de su falta de habilitación, quedando en un limbo jurídico al no existir un protocolo que les indique cómo proceder en estas circunstancias. El sindicato incide en que esta falta de previsión es especialmente preocupante en fechas señaladas como el carnaval, donde el aumento en el consumo de alcohol y otras sustancias dispara la necesidad de este tipo de intervenciones policiales.