
El Concurso de Ritmo y Armonía del Carnaval de Santa Cruz de Tenerife, uno de los eventos más esperados y multitudinarios de las fiestas, se ha visto envuelto en una controversia que ha generado malestar entre participantes y aficionados al carnaval.
Tras la celebración del certamen y la publicación de las puntuaciones, ha salido a la luz una circunstancia que ha despertado numerosas dudas: las actas oficiales muestran los resultados impresos por encima de las firmas de los miembros del jurado, un detalle que ha sido interpretado por muchos como, cuanto menos, una grave irregularidad administrativa.
Las imágenes difundidas en redes sociales evidencian que los nombres y rúbricas de varios jueces aparecen parcialmente tapados por la impresión posterior de las tablas de puntuación. Este hecho ha dado lugar a una pregunta inevitable:
¿se firmaron las actas antes de que los resultados fueran definitivamente impresos?
De confirmarse esta secuencia, el procedimiento contravendría los principios básicos de transparencia y garantía que deben regir cualquier concurso oficial, especialmente uno de la relevancia del Ritmo y Armonía, donde participan comparsas, murgas y agrupaciones que invierten meses de trabajo, recursos económicos y esfuerzo humano.
Desde el ámbito carnavalero, distintas voces han señalado que la firma del jurado debe certificar unos resultados cerrados y definitivos, no un documento susceptible de ser modificado con posterioridad. La superposición de impresión sobre firmas abre la puerta a interpretaciones incómodas y erosiona la confianza en el sistema de valoración.
Hasta el momento, no se ha emitido una explicación oficial detallada por parte de la organización del Carnaval ni del área responsable del certamen. Sin embargo, la situación ha provocado un debate público sobre la necesidad de reforzar los protocolos de validación, custodia y publicación de las actas, evitando errores que puedan empañar la credibilidad de un concurso histórico.
El Carnaval de Santa Cruz de Tenerife presume, con razón, de ser una fiesta de proyección internacional. Precisamente por ello, episodios como este subrayan la importancia de que la gestión esté a la altura del prestigio de las agrupaciones y del esfuerzo de quienes dan vida a la fiesta.
La transparencia no es un detalle menor: es el ritmo y la armonía que deben marcar también la organización.