Murgas, comparsas, fanfarrias y grupos de animación pusieron ritmo y color al desfile que partió desde Tigaiga hasta San Agustín en una jornada de participación masiva

El municipio de Los Realejos vivió este lunes una de sus jornadas grandes del Carnaval. La celebración del Coso Apoteosis, que este año ponía el broche final a la edición dedicada a México, congregó a miles de personas a lo largo del recorrido que unió Tigaiga con San Agustín. Murgas, comparsas, fanfarrias y diversos grupos de animación se dieron cita en un desfile que combinó ritmo, color y una participación multitudinaria.

Un desfile que llenó las calles

Desde el inicio del recorrido, el público se agolpó a ambos lados de la vía para no perderse ninguno de los detalles de una comitiva que derrochó imaginación y energía. Las agrupaciones carnavaleras, ataviadas con vistosos disfraces, fueron las grandes protagonistas de una tarde en la que la música no dejó de sonar en ningún momento.

Las comparsas, con sus coreografías y sus llamativos trajes, pusieron la nota de color y ritmo, mientras que las murgas aportaron el contrapunto crítico y humorístico con sus letras. Las fanfarrias, por su parte, animaron el ambiente con sus potentes sones, creando una atmósfera festiva que se extendió a lo largo de todo el trayecto.

Un Carnaval de México para el recuerdo

La edición de 2026 del Carnaval de Los Realejos ha estado dedicada a México, una temática que ha inspirado disfraces, decorados y actuaciones a lo largo de todo el programa festivo. El Coso Apoteosis ha sido la culminación de semanas de celebración y el último gran acto antes de que el municipio empiece a despedirse de sus carnestolendas.

La organización hizo un balance muy positivo de la jornada, destacando la alta participación tanto de las agrupaciones como del público asistente. El desfile transcurrió sin incidentes y en un ambiente de respeto y diversión compartida, lo que confirma la solidez de un Carnaval que cada año gana en proyección y seguimiento.

Tradición y futuro

Los Realejos mantiene así viva una tradición que hunde sus raíces en la historia del municipio y que, edición tras edición, se renueva gracias a la implicación de vecinos, colectivos y visitantes. El Coso Apoteosis es la prueba más visible de la salud de un Carnaval que, sin renunciar a su esencia, sabe adaptarse a los nuevos tiempos y seguir convocando a miles de personas en torno a la fiesta.

Con esta jornada, Los Realejos cierra un capítulo más de su historia carnavalera y comienza ya a mirar hacia el futuro, con la mirada puesta en la próxima edición.

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